En el marco del Día Internacional de la Diversidad Biológica, la fundación ambientalista puso el foco sobre la crítica situación de la fauna y flora local, señalando el avance del hombre, el tráfico ilegal y la introducción de especies exóticas como los principales motores de la extinción
Desde la Fundación Temaikèn advirtieron que varias especies emblemáticas del país enfrentan un riesgo creciente de extinción producto del avance de la actividad humana, la destrucción de ecosistemas y el impacto del cambio climático.
Entre los casos más preocupantes aparecen el yaguareté, el cardenal amarillo, el huemul y la tortuga de tierra, animales cuya supervivencia depende cada vez más de programas de conservación y reproducción. Según remarcaron desde la organización, Argentina ya tiene al menos 576 especies de vertebrados amenazadas, mientras la degradación ambiental avanza a un ritmo mucho más rápido que las políticas de protección.
La expansión de la frontera agropecuaria, los incendios, el tráfico ilegal de fauna y las urbanizaciones sobre humedales aparecen entre las principales amenazas. “Salvar especies todavía es posible, pero el tiempo se agota”, señalaron desde Temaikèn, donde también remarcaron que la pérdida de biodiversidad no sólo implica la desaparición de animales y plantas, sino un deterioro directo de la calidad de vida humana y del equilibrio ambiental.


























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