Aunque aumentó la oferta de propiedades, los precios siguen por encima de los ingresos y profundizan la crisis habitacional en la ciudad
El mercado de alquileres en Rosario sigue mostrando una paradoja cada vez más brutal: hay más oferta de departamentos disponibles, pero acceder a una vivienda continúa siendo imposible para buena parte de trabajadores, jubilados y jóvenes.
Según el último relevamiento del Centro de Estudios Scalabrini Ortiz (CESO), un monoambiente ronda los 370 mil pesos mensuales y ya consume cerca del 80% de una jubilación mínima, mientras que el salario mínimo directamente no alcanza para cubrir el alquiler más barato del mercado.
Los departamentos de dos ambientes ya se ubican alrededor de los 470 mil pesos y los de tres ambientes trepan a 650 mil, en una ciudad donde los ingresos vienen muy por detrás de la inflación y del ritmo de actualización de los contratos.
Aunque desde el sector inmobiliario destacan que tras la derogación de la Ley de Alquileres creció la cantidad de inmuebles ofrecidos, esa “normalización” no se tradujo en mejores condiciones para los inquilinos. Por el contrario, el mercado quedó prácticamente liberado a la lógica de precios, con ajustes trimestrales o cuatrimestrales y exigencias de ingresos cada vez más difíciles de cumplir. La consecuencia es una presión creciente sobre los sectores medios y bajos, que destinan una porción desproporcionada de sus ingresos sólo para sostener un techo.

























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