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Tras el rechazo docente, Santa Fe apuesta a sostener las clases mientras sigue abierta la negociación

El conflicto salarial entre el Gobierno de Santa Fe y los docentes ingresó en una nueva etapa. Luego de que la asamblea provincial de Amsafé rechazara la oferta presentada por el Ejecutivo, el gremio resolvió no convocar a un paro para este jueves y continuar el reclamo mediante otras acciones, por lo que las clases se dictarán normalmente en las escuelas públicas de la provincia.

Un rechazo sin interrupción de la actividad

La decisión marca una diferencia respecto de otros conflictos paritarios, donde la respuesta inmediata al fracaso de las negociaciones era la suspensión de las clases. En esta oportunidad, el sindicato optó por mantener la actividad escolar mientras sostiene el reclamo por una mejora de la propuesta salarial y la continuidad de las negociaciones.

Desde el Gobierno provincial interpretan que la continuidad de las clases contribuye a preservar el calendario escolar, uno de los principales objetivos de la política educativa impulsada por la gestión de Maximiliano Pullaro desde el inicio de su mandato.

Una negociación que sigue abierta

El rechazo docente no implica el cierre definitivo de la discusión. Tanto el Ejecutivo como los gremios coinciden en mantener abiertos los canales de diálogo, aunque persisten diferencias sobre el porcentaje de recomposición salarial y los mecanismos para recuperar el poder adquisitivo frente a la inflación.

La propuesta oficial había sido aceptada por otros gremios estatales, pero encontró resistencia entre los sindicatos docentes, que sostienen que el incremento ofrecido resulta insuficiente para compensar la pérdida salarial acumulada.

El trasfondo de la política salarial

El conflicto se inscribe en una discusión que acompaña toda la gestión provincial. Desde 2024, el Gobierno de Pullaro sostiene una política de aumentos condicionados por la evolución de la recaudación y descartó reinstalar una cláusula automática de actualización por inflación, argumentando la necesidad de preservar el equilibrio de las cuentas públicas. Esa postura generó sucesivos desacuerdos con los gremios docentes, que reclaman mecanismos de recuperación permanente del salario.

Al mismo tiempo, la administración provincial sostiene que la continuidad de las clases constituye un eje central de su política educativa, junto con reformas como el plan de alfabetización, la eliminación de la no repitencia automática y medidas destinadas a reducir el ausentismo escolar.

Un conflicto que entra en una nueva fase

La ausencia de un paro evita, al menos por ahora, un impacto inmediato sobre las familias y los estudiantes, pero no resuelve el fondo de la discusión. El desafío para ambas partes será encontrar un punto de equilibrio entre las restricciones presupuestarias que plantea el Ejecutivo y el reclamo de recomposición salarial que sostienen los docentes.

Con las aulas abiertas y la negociación aún en marcha, el conflicto deja de medirse exclusivamente por la cantidad de días sin clases y pasa a centrarse en la capacidad de las partes para reconstruir consensos sin romper el diálogo, un aspecto que será determinante para el desarrollo del segundo semestre escolar.