Durante décadas fue considerado la gran excepción entre los glaciares patagónicos por su aparente estabilidad. Sin embargo, nuevas imágenes satelitales y estudios científicos confirman que el Perito Moreno también comenzó a retroceder, una señal que reaviva las alertas sobre los efectos del cambio climático en uno de los paisajes naturales más emblemáticos de la Argentina
Durante años, el glaciar Perito Moreno ocupó un lugar singular entre los gigantes de hielo de la Patagonia. Mientras la mayoría de los glaciares del Campo de Hielo Patagónico Sur perdían superficie como consecuencia del aumento de las temperaturas, el Perito Moreno mantenía un comportamiento relativamente estable que lo convirtió en un caso de estudio para la comunidad científica.
Esa condición excepcional comienza a quedar atrás. Una imagen captada por el satélite Sentinel-2 del programa europeo Copernicus mostró con claridad el retroceso del frente del glaciar respecto de su posición de hace una década, una evidencia visual que coincide con las mediciones realizadas por investigadores desde hace varios años.
Lo que muestran las imágenes
La fotografía satelital no representa un fenómeno aislado, sino la confirmación de una tendencia que los especialistas vienen documentando desde 2018. Comparada con registros anteriores, la imagen permite observar que el frente de hielo ya no ocupa la misma posición que durante buena parte de las últimas décadas.
Los estudios más recientes indican que el glaciar aceleró su pérdida de masa y comenzó a retroceder de manera sostenida. Desde 2019, el frente habría retrocedido más de 800 metros y, entre 1997 y 2023, perdió alrededor de tres kilómetros cuadrados de superficie. El año 2025, además, registró uno de los mayores retrocesos observados desde que existen mediciones sistemáticas.
¿Por qué el Perito Moreno era diferente?
A diferencia de otros glaciares de la Patagonia, el Perito Moreno había logrado mantener durante décadas un equilibrio entre la acumulación de nieve en sus sectores altos y la pérdida de hielo en el frente. Esa dinámica explicaba por qué seguía avanzando periódicamente hasta formar el conocido dique natural sobre el Brazo Rico del Lago Argentino, cuyo colapso genera uno de los espectáculos naturales más impactantes del país.
Precisamente esa estabilidad hizo que durante mucho tiempo fuera presentado como una excepción frente al retroceso generalizado de los glaciares patagónicos.
Sin embargo, investigaciones recientes sugieren que ese equilibrio comenzó a romperse. El aumento de la temperatura del aire, las modificaciones en las precipitaciones y cambios en la dinámica interna del glaciar aparecen entre los factores que explicarían la aceleración del proceso.
Un gigante que también acusa el cambio climático
Los científicos aclaran que el Perito Moreno no desaparecerá en el corto plazo ni dejará de ser una de las grandes atracciones naturales del planeta. Lo que cambió es la percepción de que se trataba de un glaciar prácticamente inmune al calentamiento global.
Su evolución es seguida de cerca porque constituye un indicador privilegiado del estado ambiental de la Patagonia. El monitoreo satelital, combinado con mediciones realizadas sobre el terreno, permite reconstruir con gran precisión cómo evolucionan el espesor, la velocidad y la posición del hielo.
Para los investigadores, estos datos son fundamentales no sólo para comprender el comportamiento del glaciar, sino también para anticipar cómo podrían responder otras masas de hielo de la región frente a un escenario de temperaturas crecientes.
Una señal que trasciende al turismo
El Perito Moreno recibe cada año cientos de miles de visitantes y constituye uno de los principales símbolos del Parque Nacional Los Glaciares. Pero su importancia va mucho más allá del atractivo turístico.
Los glaciares cumplen un papel clave como reservas estratégicas de agua dulce y como indicadores de la evolución del clima. Por eso, el hecho de que incluso el Perito Moreno —considerado durante décadas el más estable de los grandes glaciares patagónicos— muestre signos evidentes de retroceso constituye una advertencia que trasciende las fronteras argentinas.
Las imágenes tomadas desde el espacio no hacen más que confirmar lo que los científicos vienen observando desde hace años: incluso los gigantes que parecían inmutables también están cambiando.

























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