Desde la provincia reclamaron una eliminación total de los derechos de exportación y denunciaron que el ajuste nacional sigue recayendo sobre el interior productivo
El anuncio de Javier Milei sobre la reducción de retenciones para trigo, cebada y, parcialmente, soja, no logró entusiasmar al gobierno santafesino. Lejos de celebrar la medida, el ministro de Desarrollo Productivo, Gustavo Puccini, salió a marcar límites y calificó la decisión como “apenas un parche” frente a una estructura tributaria que, según advirtió, continúa castigando al aparato productivo de la provincia. Santa Fe, principal motor agroexportador del país y epicentro de la agroindustria vinculada al complejo sojero, sostiene desde hace meses que el equilibrio fiscal de la Nación se construye “con recursos del interior”, mientras las provincias enfrentan caída de actividad, pérdida de empleo y paralización de obras.
“Las retenciones ya están haciendo daño”, insistió Puccini, quien reclamó previsibilidad y una hoja de ruta hacia la eliminación definitiva del impuesto. El funcionario también remarcó la contradicción entre el discurso libertario de baja impositiva y la continuidad de uno de los tributos más cuestionados por el sector agropecuario.
En paralelo, desde la Casa Gris buscan diferenciarse mostrando políticas provinciales de alivio fiscal, con rebajas de Ingresos Brutos y beneficios para industrias y pymes, en un contexto donde el consumo interno sigue deprimido y el agro aparece nuevamente como salvavidas económico de una Argentina cada vez más dependiente de los dólares del campo.

























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