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El bosque nativo sigue retrocediendo y las multas ya no alcanzan para frenarlo

El avance de la deforestación volvió a encender las alarmas ambientales en Argentina. De acuerdo con un relevamiento realizado por Greenpeace mediante imágenes satelitales, entre enero y junio de este año desaparecieron más de 40.000 hectáreas de bosque nativo en las provincias de Santiago del Estero, Salta, Formosa y Chaco, una superficie equivalente a dos veces la Ciudad de Buenos Aires.

Un problema que no se detiene

Según la organización ambientalista, Santiago del Estero concentró la mayor pérdida de cobertura forestal durante el semestre, seguida por Salta, Formosa y Chaco. El monitoreo muestra que la expansión de la frontera agropecuaria continúa siendo uno de los principales factores detrás del desmonte en la región chaqueña, considerada uno de los mayores reservorios de biodiversidad de Sudamérica.

Greenpeace sostiene además que las multas previstas por la Ley de Bosques no generan un efecto disuasorio suficiente. En muchos casos, afirma, el beneficio económico obtenido tras transformar esas tierras supera ampliamente el costo de las sanciones, lo que favorece la repetición de estas prácticas.

Qué se pierde cuando desaparece el monte

La deforestación no implica solamente la tala de árboles. Los bosques nativos cumplen un papel fundamental en la regulación del clima, la conservación de los suelos, la captura de carbono y el ciclo del agua. También constituyen el hábitat de numerosas especies de fauna y flora, muchas de ellas amenazadas.

La desaparición del monte incrementa además el riesgo de inundaciones y sequías, favorece la erosión de los suelos y altera el equilibrio de los ecosistemas. A ello se suma el impacto sobre comunidades campesinas e indígenas que dependen directamente de estos ambientes para desarrollar sus actividades productivas y preservar sus formas de vida.

Una tendencia que preocupa

El nuevo informe mantiene una tendencia observada en los últimos años. Greenpeace recordó que durante 2025 se perdieron más de 94.000 hectáreas de bosques nativos en la misma región, una cifra que volvió a ubicar al norte argentino entre las zonas con mayor presión sobre sus recursos naturales.

Si bien existen fallos judiciales con sanciones millonarias por desmontes ilegales, la organización considera que aún persisten debilidades en los controles, la fiscalización y la aplicación efectiva de la legislación ambiental.

El desafío de compatibilizar producción y conservación

El debate sobre los desmontes enfrenta dos necesidades que muchas veces aparecen en tensión: el desarrollo de actividades productivas y la preservación de los recursos naturales. Especialistas sostienen que una planificación territorial más estricta, controles permanentes y mecanismos de producción sustentable pueden contribuir a reducir esa brecha sin comprometer el crecimiento económico.

Mientras tanto, los nuevos datos vuelven a poner sobre la mesa una pregunta que atraviesa toda la región: cómo proteger uno de los principales pulmones verdes del país frente a una presión que, año tras año, continúa avanzando.