Un informe internacional ubicó al país por primera vez en la categoría más crítica del Índice Global de Derechos. La Confederación Sindical Internacional advirtió sobre un deterioro acelerado de las garantías laborales y sindicales durante los últimos años
Argentina ingresó por primera vez al grupo de los diez peores países del mundo para los trabajadores, según el Índice Global de los Derechos 2026 elaborado por la Confederación Sindical Internacional (CSI), uno de los principales organismos internacionales que monitorean la situación laboral a nivel global. El informe degradó al país a la categoría 5, la más baja de la clasificación, reservada para aquellos Estados donde los trabajadores tienen “ninguna garantía de derechos”, y lo incorporó a un listado que comparte con países como Belarús, Egipto, Myanmar, Nigeria, Panamá, Túnez y Turquía.
El relevamiento señala que Argentina sufrió uno de los mayores retrocesos registrados en los últimos años al pasar de la categoría 3 a la 5 en apenas dos ediciones del informe. Entre las observaciones planteadas por la CSI figuran restricciones al ejercicio de derechos sindicales, limitaciones al derecho de huelga, conflictos en materia de negociación colectiva y un achicamiento del espacio de participación para organizaciones gremiales. El documento también menciona episodios vinculados a protestas sociales y cuestiona medidas adoptadas en el marco de las reformas laborales impulsadas por el Gobierno nacional.
La publicación generó una fuerte repercusión en el ámbito sindical, donde distintas organizaciones atribuyeron el deterioro a las políticas de ajuste, desregulación y reforma laboral promovidas por la administración de Javier Milei. Desde sectores afines al oficialismo, en cambio, sostienen que las modificaciones buscan modernizar el mercado de trabajo, reducir la litigiosidad y fomentar la creación de empleo formal, en medio de un debate que sigue abierto sobre el impacto de las transformaciones impulsadas por el Ejecutivo.
El Índice Global de los Derechos evalúa anualmente a más de 150 países y analiza variables vinculadas a la libertad sindical, la negociación colectiva, el derecho de huelga y el acceso a la justicia laboral. En su última edición, el organismo advirtió sobre un deterioro generalizado de los derechos de los trabajadores a escala mundial, aunque destacó que el caso argentino figura entre los descensos más pronunciados registrados en el período reciente.


























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