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Crece la morosidad y se profundiza el endeudamiento de las familias argentinas

El deterioro de los ingresos y el uso cada vez más intensivo del crédito para sostener consumos básicos comenzaron a reflejarse con fuerza en los balances del sistema financiero. En los últimos meses aumentó de manera sostenida la morosidad en tarjetas de crédito, préstamos personales y financiamiento familiar, especialmente entre sectores medios y trabajadores registrados que recurren al endeudamiento para cubrir gastos corrientes. Según distintos informes privados y datos del sistema bancario, el atraso en pagos se multiplicó hasta cinco veces en algunos segmentos respecto del año pasado, en un contexto marcado por caída del consumo, tarifas más altas y pérdida del poder de compra de los salarios.

Desde entidades financieras reconocen que el escenario empezó a modificar la dinámica del crédito: crecen las refinanciaciones, se extienden los pagos mínimos de tarjetas y aumenta la cantidad de clientes que ingresan en situación irregular. A diferencia de otras etapas de crisis, el Banco Central dejó en claro que no habrá programas de alivio ni flexibilización regulatoria para asistir a deudores o bancos, por lo que cada entidad deberá absorber el impacto con sus propias herramientas de cobranza y administración de riesgo. Economistas advierten que esta combinación puede enfriar todavía más el consumo y afectar la recuperación económica que el Gobierno nacional busca mostrar como uno de sus principales activos políticos.

IndicadorSituación actual
Morosidad en tarjetasEn fuerte aumento desde comienzos de 2026
Créditos personales impagosCrecimiento sostenido en sectores asalariados
Refinanciación de deudasCada vez más utilizada para gastos básicos
Poder adquisitivoSigue por debajo de la inflación acumulada
Respuesta del BCRASin planes de asistencia ni alivio financiero
Impacto esperadoMenor consumo y mayor fragilidad familiar

Fuentes del sector financiero sostienen que el fenómeno todavía no alcanzó niveles de crisis sistémica, pero reconocen que la velocidad del deterioro preocupa. El principal foco está puesto en hogares que durante los últimos meses utilizaron tarjetas y préstamos para compensar la caída del ingreso real y ahora encuentran dificultades para sostener los pagos mensuales. Analistas también señalan que el aumento de tasas, combinado con empleos más inestables y costos fijos en alza, generó una presión cada vez más difícil de absorber para miles de familias argentinas.