Abril cerró con números en rojo para el mercado automotor y expone una postal cada vez más repetida: menos argentinos llegan a fin de mes, mucho menos a un 0 km. Mientras el Gobierno apuesta a la estabilidad, el consumo sigue sin reaccionar
El mercado automotor argentino volvió a encender señales de alerta en abril. Según datos del sector, se patentaron 47.564 vehículos 0 km, lo que representa una caída del 13,6% interanual y también un retroceso frente a marzo, cortando la leve recuperación que se había insinuado semanas atrás. El dato no hace más que confirmar que la actividad sigue atada a una variable clave: el poder de compra.
El golpe no es aislado. En el acumulado del año, los números también muestran un sector que no logra despegar, en línea con una economía donde el consumo masivo continúa resentido. La pérdida de poder adquisitivo, la incertidumbre y las dificultades de acceso al crédito siguen condicionando decisiones grandes, como la compra de un auto.
Aun así, desde concesionarias y terminales insisten en un mensaje que suena a contramano de la realidad: aseguran que es un buen momento para comprar. Hablan de precios más estables, promociones y financiación más accesible. Pero la ecuación choca con un límite concreto: la falta de ingresos disponibles en buena parte de la población.
En ese escenario, la paradoja se vuelve evidente. Mientras la oferta mejora y aparecen oportunidades puntuales, la demanda se enfría. El problema ya no es cuánto cuesta un auto, sino quién puede pagarlo.
El dato de abril trasciende al sector automotor y se mete de lleno en la discusión de fondo: el rumbo económico. Porque más allá de la desaceleración de precios que busca consolidar el Gobierno, sin recuperación del salario real no hay consumo que arranque. Y sin consumo, incluso las “oportunidades” quedan fuera del alcance de la mayoría.


























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