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Crecen los bloqueos en Bolivia pidiendo la renuncia de Rodrigo Paz y reaparece la influencia de Evo Morales

Bolivia atraviesa una creciente crisis política y social luego de que las protestas y bloqueos contra el presidente Rodrigo Paz cumplieran este domingo 14 días consecutivos, con rutas cortadas, enfrentamientos con las fuerzas de seguridad y un agravamiento del desabastecimiento en La Paz. La movilización, encabezada por la Central Obrera Boliviana (COB), organizaciones campesinas, indígenas y sectores sindicales, comenzó con reclamos salariales y derivó rápidamente en un pedido de renuncia del mandatario, que asumió hace apenas seis meses tras poner fin a dos décadas de gobiernos del Movimiento al Socialismo (MAS).

En paralelo, seguidores del expresidente Evo Morales avanzan hacia La Paz en la denominada “Marcha por la Vida para salvar Bolivia”, una columna que partió hace una semana desde Caracollo y que este domingo llegó a El Alto, luego de recorrer unos 40 kilómetros desde Calamarca.

“Vamos a llegar hasta el kilómetro cero para sumarnos a la movilización hasta la renuncia de este presidente incapaz”, afirmó el dirigente sindical Juan Yupari, en referencia a la plaza Murillo, sede del poder político boliviano.

La Paz aislada y creciente desabastecimiento

Los bloqueos mantienen prácticamente sitiada a La Paz y afectan las principales rutas nacionales. Solo en la capital y sus alrededores se registran al menos 15 puntos de protesta, mientras que también persisten cortes en Viacha, Patacamaya, Huarina, Desaguadero, Lahuachaca y otras localidades estratégicas del altiplano.

La situación comenzó a impactar de lleno en el abastecimiento de alimentos, combustibles e insumos médicos. Hospitales denunciaron faltantes de oxígeno y desde distintos sectores advirtieron sobre el aumento sostenido de precios de productos básicos.

Durante el fin de semana, policías y militares intentaron despejar algunas rutas para habilitar un “corredor humanitario” destinado al ingreso de combustible, medicamentos y oxígeno a la capital. La operación derivó en fuertes enfrentamientos con manifestantes, que respondieron con piedras y cargas de dinamita.

El saldo oficial fue de 47 detenidos y al menos cinco heridos, aunque dirigentes campesinos denunciaron además dos muertes en los municipios de Ingavi y El Alto, algo que el gobierno negó.

El defensor del Pueblo, Pedro Callisaya, reclamó que el derecho a la protesta se ejerza de forma pacífica y pidió retomar el diálogo para evitar una mayor escalada del conflicto.

La sombra de Evo Morales

Aunque no aparece formalmente al frente de las protestas, la figura de Evo Morales volvió a cobrar protagonismo en medio de la crisis.

Sectores leales al exmandatario se sumaron a las movilizaciones y bloquearon desde el sábado el aeropuerto de Chimoré, en Cochabamba, bastión político de Morales, con el objetivo de impedir un eventual operativo policial para detenerlo en el marco de una causa judicial por corrupción de menores.

Analistas bolivianos consideran que, si bien Morales no organizó directamente las protestas, el deterioro del gobierno de Paz fortalece políticamente al exmandatario y al espacio del MAS.

La llegada de la marcha “evista” a las puertas de La Paz incrementó además la tensión política y profundizó las sospechas oficiales sobre un posible intento de desestabilización.

Repercusiones internacionales

La crisis boliviana ya genera repercusiones regionales e internacionales. El presidente colombiano Gustavo Petro afirmó que Bolivia vive una “insurrección popular” y ofreció la mediación de su gobierno para alcanzar una salida pacífica al conflicto.

En contraste, la administración de Donald Trump denunció un intento de “desestabilización” contra el gobierno democráticamente elegido de Rodrigo Paz y respaldó las acciones oficiales para restablecer el orden.

La crisis también impactó en Argentina. El gobierno de Javier Milei envió aviones Hércules con ayuda humanitaria para colaborar con el abastecimiento de insumos esenciales.

Pese a la magnitud de las protestas, analistas locales consideran que el gobierno de Paz no enfrenta por ahora un riesgo inmediato de caída, aunque advierten que el conflicto podría debilitar seriamente su capacidad para impulsar las reformas económicas y de apertura a inversiones que impulsó desde su llegada al poder.

“Marcha por la Vida para salvar Bolivia”. Una columna de seguidores del expresidente Evo Morales avanza hacia La Paz