El Presidente aseguró que es “altamente probable” la llegada del nuevo pontífice al país antes de fin de año. Buenos Aires, Córdoba y Santiago del Estero aparecen como las escalas previstas de una gira cargada de peso político y religioso
El presidente Javier Milei confirmó este martes que el papa León XIV podría visitar la Argentina durante el próximo mes de noviembre, en lo que sería el primer viaje oficial del nuevo pontífice al país desde su asunción. “Salvo alguna desgracia, es altamente probable”, afirmó el mandatario en declaraciones radiales, al tiempo que destacó las gestiones diplomáticas encabezadas por Cancillería para avanzar en la organización de la visita.
Aunque la Santa Sede todavía no difundió un cronograma oficial, distintas fuentes eclesiásticas y diplomáticas coinciden en que la gira incluiría tres escalas centrales: Buenos Aires, Córdoba y Santiago del Estero. La elección no parece casual. La capital del país concentra el peso institucional y político, Córdoba representa uno de los núcleos históricos más fuertes del catolicismo argentino y Santiago del Estero adquirió especial relevancia dentro de la Iglesia luego de que Francisco la declarara sede primada de la Argentina.
La eventual llegada de León XIV también tendría una fuerte carga simbólica para el Gobierno libertario. Después de los años de tensión entre Milei y el papa Francisco —a quien llegó a cuestionar duramente durante la campaña presidencial— la Casa Rosada busca mostrar una relación más cercana con el Vaticano y recuperar canales de diálogo con la Iglesia. En ese contexto, una visita papal aparece como un gesto político de alto impacto en medio de la crisis económica y el creciente malestar social.
El viaje formaría parte de una gira latinoamericana más amplia que también incluiría Perú y Uruguay, dos países especialmente ligados a la historia reciente del nuevo pontífice. Mientras tanto, en las provincias mencionadas ya comenzaron los primeros movimientos informales para organizar posibles actividades oficiales, celebraciones religiosas y operativos de seguridad ante una visita que podría convertirse en uno de los acontecimientos políticos y religiosos más importantes del año.


























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