El acceso a la vivienda en Rosario se vuelve cada vez más difícil. Durante abril, los precios de los alquileres registraron aumentos que superaron ampliamente a la inflación y profundizaron la brecha entre ingresos y costo de vida
Según un relevamiento del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (Ceso), los incrementos mensuales alcanzaron el 5,6% en monoambientes, 6,7% en departamentos de dos ambientes y hasta 8,3% en unidades de tres ambientes.
En términos interanuales, las subas ya rozan el 50%, muy por encima de la evolución general de precios, lo que confirma una tendencia sostenida: alquilar en la ciudad es cada vez más caro en relación a los ingresos.
Hoy, un monoambiente en Rosario ronda los 380 mil pesos, mientras que un departamento de dos ambientes se ubica cerca de los 480 mil y uno de tres ambientes alcanza los 650 mil.
Pero el dato más crítico aparece al comparar estos valores con los ingresos: el salario mínimo no alcanza para cubrir un alquiler básico, y en el caso de los jubilados, el costo de un monoambiente puede representar más del 80% de sus haberes.
A esto se suma el peso de las expensas, que representan en promedio un 15% adicional, lo que termina de tensionar aún más el presupuesto de los inquilinos.
Especialistas advierten que esta dinámica consolida un escenario donde el acceso a la vivienda se vuelve cada vez más restrictivo, especialmente para jóvenes, trabajadores informales y sectores de ingresos medios y bajos.
En los hechos, el mercado inmobiliario se mueve a un ritmo distinto al de los salarios, generando una brecha que no deja de ampliarse.

En Rosario, el alquiler dejó de ser solo un gasto: se transformó en una barrera. Y para muchos, sostener un techo ya implica destinar casi todo el ingreso mensual.


























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