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Casi la mitad de los jóvenes argentinos vive en situación de vulnerabilidad, según un estudio de la UBA

La situación de los jóvenes volvió a encender una señal de alerta en Argentina. Un relevamiento realizado por investigadores del Ciclo Básico Común (CBC) de la Universidad de Buenos Aires reveló que casi uno de cada dos jóvenes de entre 18 y 29 años vive en condiciones de vulnerabilidad. El estudio, basado en 1.002 encuestas presenciales realizadas entre diciembre de 2025 y enero de 2026 en todo el país, concluye que las dificultades económicas se combinan con problemas de inserción laboral, acceso a la educación y expectativas cada vez más inciertas sobre el futuro.

Uno de los datos que más llamó la atención de los investigadores es que el fenómeno tiene un marcado carácter federal: el 73% de los jóvenes considerados vulnerables reside fuera del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), lo que demuestra que la problemática se extiende a las provincias y no responde únicamente a la realidad de los grandes centros urbanos.

Un mercado laboral que no logra integrar a los jóvenes

El informe sostiene que la vulnerabilidad no depende exclusivamente de la falta de empleo. De hecho, una parte importante de los jóvenes relevados trabaja, aunque lo hace en condiciones de informalidad, con ingresos insuficientes o en ocupaciones de baja calificación que dificultan la construcción de un proyecto de vida estable.

La investigación identifica una creciente precarización laboral, especialmente en actividades vinculadas al comercio, la construcción y los servicios, donde predominan contratos inestables y escasas posibilidades de desarrollo profesional. Esa realidad impacta directamente sobre la autonomía económica y retrasa decisiones como independizarse, formar una familia o acceder a una vivienda propia.

La preocupación por los «Triple Ni»

Uno de los aspectos más preocupantes del estudio es la consolidación del grupo denominado «Triple Ni»: jóvenes que no estudian, no trabajan y tampoco buscan empleo. A diferencia del tradicional fenómeno de los «Ni-Ni», los investigadores advierten que este nuevo segmento refleja un mayor grado de desvinculación social y pérdida de expectativas respecto del futuro.

Según el trabajo, este fenómeno no puede explicarse únicamente por la coyuntura económica. También intervienen factores como el desaliento frente al mercado laboral, las dificultades para sostener trayectorias educativas y un creciente deterioro de las perspectivas de movilidad social.

Un desafío que excede la coyuntura

Los resultados del estudio reabren el debate sobre las políticas públicas destinadas a la juventud. Especialistas sostienen que la combinación de educación, formación para el trabajo y generación de empleo de calidad será determinante para revertir una tendencia que se viene consolidando desde hace varios años y que atraviesa distintos contextos económicos.

Más allá de las cifras, el informe de la UBA pone el foco en una cuestión estratégica para el país: las condiciones en las que transita la juventud su ingreso a la vida adulta. La evolución de estos indicadores no sólo tendrá impacto sobre el mercado laboral y el sistema educativo, sino también sobre el desarrollo económico y la cohesión social de la Argentina en los próximos años.