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Alarma en el sistema financiero internacional por una Inteligencia Artificial «demasiado poderosa»

El desarrollo de una nueva Inteligencia Artificial (IA) puso en alerta máxima a gobiernos y mercados financieros. Se trata de Claude Mythos, el modelo más avanzado de la empresa Anthropic, cuyas capacidades para detectar y aprovechar vulnerabilidades informáticas generaron preocupación en centros financieros clave como el Reino Unido y Estados Unidos. Según reveló la propia compañía y reportaron medios como Financial Times, Reuters, Bloomberg y DW, el sistema es capaz de identificar miles de fallas críticas en software de uso masivo, incluso algunas que llevaban décadas sin ser detectadas.

En Londres, organismos como el Banco de Inglaterra, la Autoridad de Conducta Financiera y el Centro Nacional de Ciberseguridad iniciaron reuniones con bancos y aseguradoras para evaluar los riesgos que podría implicar esta tecnología en infraestructuras sensibles. La inquietud se centra en la posibilidad de que una herramienta de este tipo, en manos equivocadas, facilite ciberataques a gran escala sobre sistemas financieros.

La preocupación también se trasladó a Estados Unidos. De acuerdo con Reuters y Bloomberg, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, convocó a directivos de las principales entidades de Wall Street —entre ellas Bank of America, Citigroup y Goldman Sachs— para analizar el impacto potencial de esta tecnología. En esos encuentros también participaron autoridades como el titular de la Reserva Federal, Jerome Powell, lo que refleja la magnitud del tema dentro del sistema financiero global.

Vulnerabilidades

El núcleo de la preocupación radica en las capacidades técnicas de Mythos, cuyo nombre interno en la compañía es Capybara . Según datos difundidos por Anthropic, el modelo logró detectar “decenas de miles” de vulnerabilidades de alta gravedad en sistemas operativos, navegadores y programas ampliamente utilizados, y generar exploits funcionales en una gran proporción de los casos. En pruebas internas, incluso identificó fallas ocultas durante más de 20 años y demostró poder operar con altos niveles de autonomía, lo que abre interrogantes sobre su eventual uso malicioso.

Frente a este escenario, la propia empresa tomó una decisión inusual: no lanzar el modelo al público. “Tenemos un nuevo modelo que explícitamente no vamos a publicar”, afirmó Mike Krieger, directivo de la firma, durante la conferencia HumanX, según consignó DW. En lugar de ello, el acceso fue limitado a un grupo reducido de organizaciones tecnológicas y de ciberseguridad, en el marco del llamado Proyecto Glasswing, con el objetivo de utilizar la herramienta en tareas defensivas y anticipar riesgos.

Esta postura se inscribe en una línea previa de la compañía, que ya había rechazado que sus desarrollos fueran utilizados con fines bélicos o de vigilancia por parte del Pentágono. Ahora, con Mythos, la preocupación se amplía hacia el impacto sistémico que una inteligencia artificial de estas características podría tener sobre la seguridad digital y económica global.

El caso también refleja una tendencia más amplia en la industria tecnológica. Las principales empresas del sector están lanzando con creciente frecuencia nuevas herramientas de inteligencia artificial, cada vez más potentes y complejas. Sin embargo, el salto que representa Mythos —capaz de automatizar la detección y explotación de fallas críticas— plantea un desafío adicional: cómo equilibrar la innovación con la seguridad.

Si bien algunos especialistas relativizan el alcance inmediato del riesgo y señalan que muchas pruebas se realizaron en entornos controlados, el consenso es que la evolución de estos sistemas podría reducir drásticamente los tiempos entre el descubrimiento de una vulnerabilidad y su explotación. En ese contexto, tanto gobiernos como empresas coinciden en que la coordinación internacional será clave para evitar que estos avances tecnológicos se conviertan en una amenaza para la estabilidad de los sistemas financieros y la infraestructura digital.