El fenómeno ya tiene nombre propio en bancos y fintech: “deudores zombies”. No se trata de una metáfora exagerada ni de una película de terror financiero, sino de miles de argentinos que quedaron atrapados en una zona gris de endeudamiento permanente
Personas que ya no pueden pagar sus deudas, pero tampoco pueden volver a acceder al crédito. Siguen “vivas” dentro del sistema, aunque financieramente quedaron fuera de circulación.
La preocupación crece porque el problema dejó de ser individual para convertirse en una señal de deterioro económico más profunda. La morosidad en tarjetas y préstamos aumentó fuerte durante el último año, especialmente entre sectores medios y trabajadores que utilizaron crédito para sostener el consumo cotidiano en medio de salarios debilitados y caída del poder adquisitivo.
El término comenzó a circular con fuerza dentro del sistema financiero para describir a quienes ingresaron en una situación de “irregularidad permanente”. Son clientes que acumulan atrasos, refinancian deudas una y otra vez y quedan marcados negativamente en los sistemas de scoring. El resultado es demoledor: ya no consiguen nuevos préstamos, tarjetas ni financiación, ni en bancos tradicionales ni en billeteras virtuales.
Detrás de este escenario aparece un dato que inquieta a las entidades financieras: la mora dejó de ser un fenómeno marginal. Según distintos informes privados, los incumplimientos en tarjetas bancarias pasaron de niveles cercanos al 2% a principios de 2025 a cifras que rondan el 11% en apenas un año. En el universo no bancario, especialmente fintech y créditos digitales, el problema sería todavía más grave.
La respuesta de muchos bancos es intentar rescatar parte del dinero antes que judicializar masivamente las deudas. Por eso comenzaron a ofrecer refinanciaciones con tasas más bajas, plazos largos y cuotas reducidas. El objetivo ya no es ganar rentabilidad, sino evitar que el crédito se convierta en pérdida total.
El propio ministro de Economía, Luis Caputo, reconoció esta semana que hubo un fuerte sobreendeudamiento durante la etapa de alta inflación. Según explicó, muchas personas tomaron créditos apostando a que la inflación “licuaría” las cuotas, algo que dejó de ocurrir con la desaceleración inflacionaria y el mantenimiento de tasas elevadas.
Pero el fenómeno también deja una lectura política y social más profunda. Durante meses, el Gobierno celebró la expansión del crédito y el regreso del consumo financiado como señales de recuperación económica. Ahora, el aumento de la mora empieza a mostrar el reverso del modelo: familias que usaron la tarjeta para comprar alimentos, pagar servicios o llegar a fin de mes y terminaron atrapadas en una rueda imposible de sostener.
En ese contexto, los “deudores zombies” funcionan como un síntoma silencioso de la crisis cotidiana. No aparecen en los grandes anuncios oficiales ni en los indicadores de Wall Street, pero revelan algo más concreto: miles de personas sobreviven financieramente endeudándose para cubrir gastos básicos, mientras el sistema las empuja lentamente hacia la exclusión total del crédito.


























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