La ciudad de Rosario empezó a vivir una nueva etapa en materia de seguridad y vigilancia urbana con la implementación del sistema Lince, una herramienta basada en inteligencia artificial que ya modificó por completo la manera en que se investigan delitos y se rastrea a sospechosos
El cambio más fuerte está en los tiempos: tareas que antes demandaban días o semanas de revisión manual de cámaras ahora pueden resolverse en cuestión de minutos.
El sistema funciona mediante el procesamiento automatizado de miles de cámaras públicas instaladas en Rosario y otras localidades del Gran Rosario. A diferencia del viejo método —donde agentes debían revisar horas de grabaciones una por una— ahora la inteligencia artificial permite filtrar imágenes según características específicas: color de ropa, tipo de vehículo, recorrido, horario o rasgos particulares.
El fiscal Carlos Covani explicó que el software puede reconstruir trayectos completos de personas o vehículos utilizando distintas cámaras conectadas entre sí. “La máquina hace el trabajo de un montón de personas a la vez”, resumió al describir el impacto operativo de la herramienta.
Uno de los casos que mostró el alcance del sistema ocurrió tras una balacera en la zona sur de Rosario. Aunque no había cámaras apuntando directamente al lugar del ataque, Lince logró detectar el recorrido de un sospechoso en bicicleta, identificar cambios de vestimenta y reconstruir el trayecto hasta un domicilio que luego fue allanado por la Policía de Investigaciones.
La herramienta también abrió la puerta a una figura polémica: la llamada “flagrancia virtual”. Gracias al seguimiento en tiempo real realizado por el sistema, la Policía pudo ingresar a viviendas y detener sospechosos sin orden judicial previa en investigaciones consideradas urgentes. El Gobierno provincial defendió el procedimiento argumentando que la tecnología permite actuar prácticamente en simultáneo con el delito.
Actualmente el sistema opera sobre unas 5 mil cámaras instaladas en Rosario, Villa Gobernador Gálvez y San Lorenzo, mientras la Provincia avanza en ampliar la red y sumar nuevos dispositivos inteligentes. La inversión total del programa supera los 32 millones de dólares.
Sin embargo, el avance tecnológico también abrió interrogantes. Especialistas y organizaciones vinculadas a derechos civiles advierten sobre posibles riesgos vinculados al control estatal, la privacidad y el uso de inteligencia artificial para vigilancia masiva. Incluso desde la Justicia reconocen limitaciones técnicas: muchas cámaras todavía no tienen calidad suficiente para identificar rostros o patentes con precisión.
Además, el sistema todavía depende casi exclusivamente de cámaras públicas. Las grabaciones privadas de vecinos, comercios o empresas de monitoreo no están integradas automáticamente, lo que obliga a recolectar manualmente parte del material en muchas investigaciones.
En una ciudad marcada durante años por el avance del narcotráfico, las balaceras y el crimen organizado, el Gobierno de Santa Fe apuesta a mostrar el sistema Lince como un símbolo de modernización y recuperación del control territorial. Pero el debate recién empieza: mientras algunos lo ven como una herramienta clave para combatir el delito, otros advierten que Rosario también podría convertirse en un laboratorio de vigilancia permanente impulsado por inteligencia artificial.


























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