Bienvenidos a Todavía no es tarde

Rosario siente el golpe y la crisis textil ya arrastra miles de empleos sumando empresas al borde del colapso

La situación del sector textil encendió una nueva alarma luego de que Hilado SA, una de las firmas vinculadas al poderoso grupo TN & Platex, solicitara el concurso preventivo de acreedores en medio de un escenario marcado por caída del consumo, apertura importadora y desplome de la producción nacional.

El impacto ya se siente en toda la cadena industrial rosarina. Según datos difundidos esta semana por cámaras empresarias y sindicatos, el sector textil perdió más de 20 mil puestos de trabajo formales en el país, mientras numerosas fábricas operan con máquinas apagadas, suspensiones y reducción de turnos. Rosario aparece entre las ciudades más golpeadas por el derrumbe del consumo y el avance de productos importados.

Desde la propia empresa reconocieron que el escenario se volvió “insostenible”. En el comunicado presentado ante la Justicia, Hilado SA apuntó contra una combinación explosiva: caída del mercado interno, ingreso masivo de importaciones, competencia de plataformas extranjeras como Shein y Temu, venta de ropa usada y tasas financieras “muy por encima de la inflación”.

La situación tiene un fuerte contenido político y económico porque el caso golpea a uno de los sectores históricamente ligados a la producción nacional. El holding TN & Platex pertenece al empresario Teddy Karagozian, quien supo integrar el consejo asesor de Javier Milei antes de distanciarse del Gobierno por diferencias sobre el rumbo económico.

Detrás del lenguaje técnico del “concurso preventivo” aparece una postal conocida para Rosario: fábricas intentando sobrevivir antes de caer en quiebra, trabajadores bajo amenaza y cadenas productivas cada vez más debilitadas. El procedimiento judicial busca evitar el cierre definitivo y reorganizar deudas, pero también refleja el nivel de asfixia financiera que atraviesa la industria.

En el sector advierten que la apertura importadora aceleró un deterioro que ya venía creciendo desde fines de 2024. Las importaciones textiles aumentaron más de 120% durante el último año y el ingreso de indumentaria vía courier explotó con plataformas internacionales vendiendo productos a precios imposibles de igualar para la industria local.

La consecuencia directa empieza a verse en Rosario con talleres trabajando por debajo de su capacidad, comercios vacíos y empresas que ya hablan de nuevos recortes. El problema no afecta solamente a grandes firmas textiles: golpea también a proveedores, transporte, logística, comercio y consumo interno.

Mientras el Gobierno nacional insiste con que la apertura comercial generará competencia y baja de precios, industriales y trabajadores advierten que el costo real puede ser una desindustrialización acelerada. En Rosario, ciudad históricamente vinculada a la producción y al empleo fabril, el temor ya no es solamente la caída de ventas: es que el cierre de empresas empiece a convertirse en una normalidad.