La iniciativa impulsada por Washington, llamada Proyecto Libertad, busca garantizar la navegación comercial en una de las rutas energéticas clave del mundo, en medio de ataques recientes y una creciente tensión con Irán
Estados Unidos puso en marcha el operativo “Proyecto Libertad”, un amplio despliegue militar destinado a escoltar embarcaciones comerciales en el estrecho de Ormuz, en un contexto de escalada del conflicto con Irán y tras una serie de incidentes contra buques en la zona. La operación comenzó este lunes con el objetivo de garantizar la seguridad en uno de los corredores marítimos más estratégicos del mundo.
El plan fue ordenado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, e implica el despliegue de destructores con misiles guiados, más de 100 aeronaves y alrededor de 15.000 efectivos militares, según precisó el Comando Central de Estados Unidos. La iniciativa apunta a asistir a cientos de barcos mercantes que permanecen varados en la región ante las restricciones impuestas al tránsito.
Desde la Casa Blanca señalaron que el operativo tiene un carácter prioritario e inmediato, en respuesta a la situación de unos 20.000 marineros que continúan a bordo de sus embarcaciones en condiciones cada vez más complejas. “Buscamos garantizar que puedan continuar sus operaciones con seguridad”, indicó Trump, quien además advirtió que cualquier interferencia será respondida con firmeza.
La decisión se produce en paralelo a nuevos episodios de violencia en el área. El Centro de Operaciones de Comercio Marítimo del Reino Unido confirmó que un buque granelero fue atacado por lanchas rápidas cerca de la costa iraní, a unas 11 millas náuticas de Sirik. El incidente no dejó heridos ni daños ambientales, pero marcó el primer ataque registrado desde fines de abril.
Otros reportes señalaron que embarcaciones comerciales también fueron alcanzadas por proyectiles no identificados, mientras que distintas naves recibieron advertencias por radio para abandonar sus posiciones. Estos hechos incrementaron la preocupación sobre la seguridad en la vía marítima, por donde circula cerca de una quinta parte del comercio mundial de petróleo y gas.
El gobierno iraní rechazó el operativo estadounidense y advirtió que cualquier intervención en el estrecho será considerada una violación del alto el fuego vigente. Desde Teherán sostienen que mantienen el control del paso y que permiten la circulación de buques bajo determinadas condiciones, postura que es cuestionada por Washington.
En paralelo, se mantienen abiertos canales diplomáticos, aunque sin avances concretos. Irán presentó recientemente una propuesta de paz que incluye el levantamiento de sanciones y el retiro de fuerzas extranjeras de la región, mientras que Estados Unidos evalúa la iniciativa en medio de un escenario de desconfianza mutua.
El estrecho de Ormuz permanece prácticamente bloqueado desde el inicio de las hostilidades a fines de febrero, lo que generó un fuerte impacto en los mercados internacionales y una suba significativa en los precios de la energía. En este contexto, el “Proyecto Libertad” se perfila como una intervención directa para restablecer el flujo comercial, aunque con el riesgo de profundizar la tensión en una de las zonas más sensibles del escenario global.


























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