La causa por la criptomoneda $LIBRA escala con pedidos de indagatoria para Javier Milei, su hermana Karina y el operador Mauricio Novelli. Peritajes, vínculos y millones en juego tensionan el discurso oficial y abren un frente judicial de alto impacto
El escándalo ya no puede ser contenido como un episodio aislado. El llamado “caso Libra” se convirtió en un problema político de primera magnitud para el gobierno de Javier Milei.
En las últimas horas, la querella pidió que el Presidente, su hermana Karina Milei y el empresario Mauricio Novelli sean citados a declaración indagatoria, en el marco de una causa que investiga posibles delitos vinculados al lanzamiento y promoción de la criptomoneda $LIBRA.
La solicitud se apoya en peritajes realizados sobre el celular de Novelli, donde aparecieron documentos, contactos y movimientos que comprometen al entorno presidencial y refuerzan la hipótesis de un entramado mucho más complejo que una simple recomendación fallida.
El punto de partida es conocido, pero no por eso menos grave. En febrero de 2025, Milei promocionó públicamente la criptomoneda $LIBRA en sus redes sociales. En cuestión de minutos, el valor del activo se disparó… y poco después se desplomó, generando pérdidas millonarias para miles de inversores.
El episodio dejó más de 70.000 damnificados y ganancias extraordinarias para un grupo reducido de operadores, en una operatoria que distintos denunciantes calificaron como una posible estafa financiera.
Novelli: El nexo incómodo
En el centro de la trama aparece un nombre clave: Mauricio Novelli.
El trader y empresario no solo tenía vínculo directo con Milei, sino que —según surge de la investigación— habría actuado como intermediario entre el mundo cripto y el entorno del poder, facilitando contactos, negocios y posibles acuerdos.
Peritajes recientes sobre su teléfono revelaron información sensible, incluyendo supuestos acuerdos económicos y comunicaciones con el círculo presidencial.
Incluso se investiga la existencia de pagos millonarios vinculados al respaldo político del proyecto, un dato que, de confirmarse, escalaría el caso a otro nivel.
Más que una cripto: un esquema de poder
Lo que empieza a emerger no es solo una maniobra financiera dudosa. Es algo más profundo: un posible circuito de influencia, negocios y acceso privilegiado al Estado.
Según la investigación, Novelli habría capitalizado su cercanía con Milei para operar como nexo entre empresarios y el Gobierno, en algunos casos mediando a cambio de pagos en criptomonedas.
A eso se suman registros de comunicaciones directas entre el Presidente y el empresario en momentos clave del lanzamiento del token, lo que refuerza las sospechas sobre el grado de conocimiento y participación oficial.
El relato libertario bajo presión
El impacto no es solo judicial. Es, sobre todo, político.El gobierno que construyó su identidad sobre la idea de transparencia, meritocracia y combate a la “casta” enfrenta ahora una acusación que toca uno de los nervios más sensibles:
la relación entre poder, dinero y privilegios.
Porque si algo pone en discusión el caso Libra no es solo una inversión fallida.
Es la posibilidad de que el Estado haya sido utilizado —directa o indirectamente— como plataforma para negocios privados.
Una causa que recién empieza
Por ahora, no hay imputaciones firmes contra el Presidente. Pero el avance de la investigación, los pedidos de indagatoria y la acumulación de pruebas marcan una tendencia: el caso está lejos de cerrarse.
Incluso ya se habla de demandas colectivas internacionales por parte de inversores afectados, lo que podría escalar el conflicto fuera de las fronteras argentinas.
La pregunta de fondo:
El caso Libra no es solo un escándalo cripto. Es un test sobre los límites del poder en la Argentina actual. Y deja flotando una pregunta incómoda, que el propio oficialismo instaló en campaña y ahora vuelve como boomerang:
¿quién controla a los que prometían terminar con los privilegios?


























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