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Negocios, nada personal… Ahora EE.UU. autoriza la compra de petróleo ruso sancionado, para estabilizar el mercado

En un giro marcado por las urgencias del mercado energético internacional, Estados Unidos autorizó temporalmente la compra de petróleo ruso sancionado que ya se encuentra cargado en buques en alta mar. La decisión apunta a amortiguar el impacto que la guerra en Medio Oriente está teniendo sobre el precio del crudo y sobre el suministro global de energía.

La medida, anunciada por el Departamento del Tesoro estadounidense, tendrá vigencia hasta el 11 de abril y se aplica exclusivamente a cargamentos que ya están en tránsito marítimo. Según explicó el secretario del Tesoro, Scott Bessent, se trata de una autorización “limitada y de corto plazo” destinada a “promover la estabilidad en los mercados energéticos mundiales”.

“El alcance es restringido y no implicará un beneficio financiero significativo para el gobierno ruso”, sostuvo el funcionario.

La flexibilización de las sanciones –impuestas por Washington a Moscú a raíz de la guerra en Ucrania– se produce en un contexto de fuerte volatilidad en los mercados energéticos, impulsada por la otra guerra, que Estados Unidos e Israel mantienen con Irán, y por los ataques a embarcaciones en el Golfo Pérsico. A ello se suma la amenaza iraní de mantener bloqueado el estrecho de Ormuz, paso estratégico por donde circula aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial.

La tensión geopolítica llevó esta semana a un salto en la cotización del crudo. El Brent, referencia internacional, volvió a superar los 100 dólares por barril y llegó a subir cerca de 10% en una sola jornada, mientras las bolsas globales reaccionaban con caídas.

Pese a la medida adoptada por Washington, el efecto sobre los mercados fue limitado. En las primeras operaciones del viernes, el Brent cotizaba en torno a 100–101 dólares por barril, prácticamente sin cambios.

Según estimaciones del enviado presidencial ruso Kirill Dmitriev, la exención podría abarcar cargamentos equivalentes a 100 millones de barriles, una cantidad cercana a un día de producción mundial.

Críticas desde Europa y Kiev

La decisión estadounidense generó cuestionamientos inmediatos entre aliados occidentales. El presidente de Ucrania, Volodimir Zelensky, advirtió que permitir la compra de crudo ruso podría fortalecer económicamente a Moscú.

“Esta concesión por parte de Estados Unidos podría darle a Rusia unos 10.000 millones de dólares para financiar la guerra. Eso ciertamente no ayuda a la paz”, afirmó durante una conferencia de prensa en París junto al presidente francés Emmanuel Macron.

También en Europa surgieron reparos. El canciller alemán Friedrich Merz consideró “un error” suavizar las sanciones en este contexto y advirtió que podría enviar “una señal equivocada” frente a la invasión rusa de Ucrania.

La guerra que sacude al mercado energético

El trasfondo de la decisión es la creciente tensión en Medio Oriente. Cuando el conflicto se acercaba a su tercera semana, Irán lanzó una nueva andanada de misiles y drones contra Israel, mientras el ejército israelí respondía con bombardeos en distintos puntos de Irán y contra posiciones de Hezbollah en Líbano.

El nuevo líder supremo iraní, Mojtaba Jamenei, prometió mantener cerrado el estrecho de Ormuz y vengar a los iraníes muertos en los ataques de Estados Unidos e Israel, en una señal de que el conflicto podría prolongarse.

La Agencia Internacional de la Energía advirtió que la guerra está generando una de las mayores perturbaciones en el suministro global de petróleo, lo que explica la brusca reacción de los mercados.

En Estados Unidos, el impacto ya se refleja en los precios internos: la nafta minorista alcanzó los 3,60 dólares por galón, el nivel más alto desde mayo de 2024, mientras que el diésel llegó a 4,89 dólares, su mayor valor desde 2022.

Una decisión pragmática

El presidente Donald Trump defendió la medida como parte de una estrategia para contener la volatilidad del mercado energético.

“El aumento temporal del precio del petróleo es una disrupción de corto plazo que, a largo plazo, traerá beneficios para nuestra economía”, señaló Bessent al justificar la licencia temporal.

Trump, por su parte, aseguró que Estados Unidos —actualmente el mayor productor de petróleo del mundo— puede incluso beneficiarse de un escenario de precios más altos.

Sin embargo, la paradoja es evidente: en medio de la guerra y de las sanciones que Washington impulsa contra Moscú por la invasión a Ucrania, la Casa Blanca terminó habilitando —aunque sea de manera excepcional— la compra de petróleo ruso para estabilizar el mercado mundial. Un movimiento que confirma, una vez más, que en el tablero energético global los intereses estratégicos suelen pesar más que las alineaciones políticas.