Como consecuencia de la guerra en Medio Oriente, Washington flexibilizó las sanciones contra Moscú y autorizó por 30 días la compra de petróleo ruso que ya se encuentra en tránsito marítimo, en la llamada "flota fantasma". La medida busca estabilizar el mercado energético global pero generó críticas de Europa y Kiev por el posible impacto en la otra guerra, en Ucrania

























