Los propietarios rompieron el diálogo con la operadora comercial y avanzarán con un pedido de desalojo. El conflicto acelera el vaciamiento del paseo y deja en suspenso el destino de uno de los símbolos comerciales de Rosario
La crisis de La Favorita sumó un nuevo y decisivo capítulo. Luego de semanas de acusaciones cruzadas, negociaciones frustradas y un creciente vaciamiento comercial, los propietarios del emblemático edificio del microcentro rosarino decidieron romper definitivamente el diálogo con la firma Onatisur, operadora del paseo comercial, y avanzar en la Justicia con un pedido de desalojo inmediato.
La decisión marca un punto de inflexión en el conflicto que enfrenta a ambas partes desde hace meses y que terminó por sepultar el proyecto de reconversión comercial lanzado en 2023 tras la salida de Falabella. Lo que nació como una apuesta para revitalizar uno de los edificios más emblemáticos de Rosario hoy se encuentra inmerso en una disputa judicial cuyo desenlace podría definir el futuro de todo el inmueble.
Una relación rota sin retorno
Desde el fideicomiso que representa a los herederos de la familia García, propietarios del edificio, aseguran que la relación contractual con Onatisur quedó extinguida por incumplimientos económicos vinculados al pago de los alquileres.
La postura de los dueños se endureció en las últimas horas. Consideran que ya no existe margen para una salida negociada y sostienen que la única alternativa es la recuperación judicial de la posesión del inmueble. Según su interpretación, una vez extinguido el contrato, quienes permanecen en el edificio lo hacen en calidad de ocupantes y no de locatarios.
La operadora comercial rechaza esa versión y sostiene que fue ella quien decidió rescindir el vínculo debido a incumplimientos de la parte propietaria, especialmente por la falta de reemplazo de las escaleras mecánicas, cuya avería habría afectado severamente el funcionamiento comercial del complejo.
El problema de fondo: un modelo que nunca terminó de despegar
Más allá de la disputa legal, el conflicto expone las dificultades que atravesó desde el inicio el proyecto de reactivación de La Favorita.
La reapertura del edificio fue presentada como uno de los hitos comerciales más importantes de la ciudad luego del cierre de Falabella. Sin embargo, el paseo nunca logró alcanzar los niveles de circulación y ventas esperados. La caída del consumo, la escasa ocupación de locales y problemas operativos terminaron erosionando la viabilidad del emprendimiento.
Durante los últimos meses comenzaron a multiplicarse las persianas bajas y las rescisiones anticipadas. Comerciantes que habían apostado al proyecto decidieron abandonar el edificio ante la falta de resultados y la creciente incertidumbre sobre su continuidad. Algunas firmas ya confirmaron públicamente su salida antes de fin de mes.
Un edificio que vuelve a quedar en suspenso
Mientras se profundiza la confrontación, el futuro de La Favorita permanece abierto. Distintas versiones del mercado inmobiliario y comercial indican que existen interesados en adquirir el inmueble para desarrollar una nueva propuesta vinculada al rubro de la moda y el retail. Incluso trascendieron negociaciones con grupos empresarios de origen uruguayo, aunque hasta el momento no existe ninguna confirmación oficial.
Lo cierto es que cualquier proyecto futuro dependerá primero de la resolución del conflicto actual y de la desocupación total del edificio.
Un símbolo del centro rosarino
La situación genera preocupación entre comerciantes, empresarios y autoridades locales. La Favorita no es un inmueble más dentro del tejido urbano de Rosario. Su historia está estrechamente ligada al desarrollo comercial de la ciudad y su destino es observado como un termómetro del presente y del futuro del microcentro.
A tres años de una reapertura que despertó expectativas de recuperación económica y revitalización urbana, el edificio vuelve a quedar envuelto en la incertidumbre. Esta vez, con la Justicia como escenario principal y con el riesgo concreto de que el proyecto comercial cierre definitivamente sus puertas antes de lo previsto.


























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