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Rosario sobre dos ruedas: repartidores denuncian jornadas extremas y precarización sin límites

La postal de mochilas térmicas acumuladas en esquinas, shoppings y corredores gastronómicos ya forma parte del paisaje urbano rosarino. Pero detrás de esa imagen cotidiana se esconde una realidad cada vez más dura: repartidores que pasan más de medio día arriba de motos y bicicletas para conseguir ingresos mínimos, sin derechos laborales básicos ni protección frente a accidentes o robos.

El secretario general del Sindicato de Cadetes y Repartidores de Rosario, Nicolás Martínez, advirtió que la actividad “se convirtió en refugio laboral de la crisis” y aseguró que cada vez más personas expulsadas del empleo formal —incluidos docentes, profesionales y hasta jubilados— recurren a las aplicaciones para sobrevivir.

Según explicó, hace algunos años una jornada de ocho horas alcanzaba para sostener ingresos mínimos, pero hoy muchos trabajadores necesitan pasar entre 14 y 15 horas conectados para compensar la caída del consumo, la sobreoferta de repartidores y las tarifas cada vez más bajas que pagan las plataformas. “Hay más personas y menos trabajo”, resumió el dirigente, quien además denunció que las empresas operan sin asumir responsabilidades laborales, mientras los costos de motos, seguros, combustible y accidentes recaen completamente sobre los trabajadores.

Frente a este escenario, el gremio reclama actualizar una ordenanza municipal que tiene casi 20 años y ni siquiera contempla el funcionamiento de las apps, además de exigir controles estatales, seguros obligatorios y espacios seguros de descanso. En paralelo, un grupo de repartidores comenzó a organizar una cooperativa como alternativa al modelo de algoritmos y competencia permanente impuesto por las plataformas.