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La provincia perdió casi 3.000 empresas y 16.000 empleos formales en menos de dos años y medio

El tejido productivo santafesino continúa mostrando señales de retroceso. Según un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), elaborado a partir de estadísticas de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), entre noviembre de 2023 y abril de 2026 cerraron 2.916 empresas en la provincia y se destruyeron 15.930 puestos de trabajo registrados, un escenario que refleja las dificultades que atraviesan numerosos sectores de la economía formal.

La reducción representa una caída del 5,8 % en la cantidad de empleadores, al pasar de 50.674 a 47.758 establecimientos con personal registrado. Paralelamente, el empleo formal descendió un 2,5 %, con una baja de casi 16 mil trabajadores en el mismo período.

Las pymes, las más afectadas

El informe señala que la pérdida de empresas se concentró casi exclusivamente en establecimientos de hasta 500 trabajadores, lo que vuelve a poner el foco sobre la situación de las pequeñas y medianas empresas, históricamente responsables de una parte sustancial del empleo privado en la provincia.

Por actividad, el sector de transporte y almacenamiento fue el que sufrió el mayor cierre de empleadores, con 1.305 firmas menos. También registraron retrocesos significativos la industria manufacturera, el comercio mayorista y minorista y los servicios profesionales, científicos y técnicos.

La industria lidera la pérdida de empleo

En materia laboral, la industria manufacturera aparece como el sector más golpeado, con 9.285 empleos registrados menos desde fines de 2023. Detrás se ubicaron la enseñanza, el transporte y almacenamiento y las actividades de alojamiento y gastronomía, todos rubros que evidenciaron una reducción sostenida del empleo formal.

Los datos muestran que la contracción no responde a una única actividad, sino que alcanza a distintos segmentos de la economía provincial, desde la producción industrial hasta los servicios.

Un indicador que alimenta el debate económico

Las cifras vuelven a instalar el debate sobre el impacto que tiene el actual contexto económico nacional sobre las economías regionales. Mientras algunos indicadores macroeconómicos muestran señales de estabilización, buena parte del aparato productivo continúa enfrentando una combinación de caída de la actividad, retracción del consumo, mayores costos operativos y dificultades para sostener el empleo.

Para una provincia cuya economía depende en gran medida de la industria, la agroexportación, el comercio y los servicios vinculados a la producción, la evolución del empleo registrado y la cantidad de empresas activas constituyen indicadores clave para medir la fortaleza del entramado productivo. El desafío hacia adelante será determinar si la recuperación que esperan distintos sectores logra traducirse en nuevas inversiones y generación de empleo, o si la tendencia de los últimos 29 meses termina consolidando un proceso de mayor concentración y pérdida de capacidad productiva.