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El nuevo mapa del trabajo: más empleo precario y menos futuro

La escena se repite en Rosario, Buenos Aires y las principales ciudades del país: filas eternas para dejar currículums, convocatorias laborales desbordadas y miles de personas compitiendo por unos pocos puestos registrados. Detrás de esa postal empieza a consolidarse un fenómeno mucho más profundo y estructural: Argentina no sólo tiene problemas para generar empleo, sino que el trabajo que aparece es cada vez más precario.

Distintos informes privados y académicos coinciden en el diagnóstico. Según relevamientos difundidos en los últimos días, nueve de cada diez empleos creados desde 2023 corresponden a tareas de baja calificación, principalmente vinculadas al cuentapropismo, servicios informales, delivery, comercio callejero, construcción precaria y ocupaciones de supervivencia.

El dato marca un cambio drástico en la composición del mercado laboral. La recuperación del empleo registrada tras la pandemia quedó definitivamente atrás y el nuevo escenario muestra una economía que puede generar ocupación estadística, pero incapaz de garantizar estabilidad, derechos o salarios dignos.

Un mercado laboral cada vez más frágil

Evolución de los nuevos empleos creados

Tipo de empleoParticipación en los nuevos puestos
Empleos de baja calificación90%
Empleos calificados o profesionales10%

Situación laboral en Argentina

IndicadorSituación estimada 2026
Trabajo informalMás del 40%
Jóvenes con empleo precario6 de cada 10
Trabajadores pobresEn crecimiento
Salario realPor debajo de niveles de 2023

La precarización avanza especialmente sobre los jóvenes, que encuentran enormes dificultades para acceder a empleos registrados. Muchos ingresan al mercado laboral mediante plataformas digitales o trabajos temporarios sin cobertura social, vacaciones ni aportes jubilatorios.

En paralelo, miles de trabajadores formales también comenzaron a caer en situaciones de vulnerabilidad. La pérdida del poder adquisitivo y el congelamiento salarial provocaron que incluso quienes conservan empleo estable no logren cubrir el costo básico de vida.

Más monotributistas, menos trabajadores registrados

Otro de los fenómenos que preocupa es el crecimiento del llamado “monotributismo de subsistencia”. Cada vez más empresas reemplazan relaciones laborales tradicionales por esquemas de contratación flexibles, donde el trabajador debe facturar como independiente aun cuando cumple horarios, órdenes y tareas permanentes.

Cambios en la estructura laboral

Modalidad laboralTendencia
Trabajo registrado privadoEn caída
MonotributistasEn aumento
Empleo informalEn aumento
Trabajo por aplicacionesFuerte crecimiento

Especialistas advierten que esta transformación no implica modernización sino transferencia del riesgo económico hacia el trabajador. Sin indemnización, aguinaldo ni estabilidad, millones de personas quedan expuestas a ingresos variables y una protección social cada vez más debilitada.

La economía del rebusque

El deterioro laboral también empieza a modificar la vida cotidiana y la estructura social. Familias enteras combinan varios ingresos pequeños para llegar a fin de mes: aplicaciones de reparto, ventas online, changas de construcción, trabajo doméstico o comercio informal.

La figura del “trabajador pobre” se volvió una de las marcas más visibles del actual contexto económico. Tener empleo ya no garantiza salir de la pobreza.

Comparación del empleo en Argentina

PeríodoCaracterísticas predominantes
2004-2011Expansión del empleo registrado y recuperación salarial
2016-2019Avance de informalidad y caída industrial
2020-2022Recuperación post pandemia
2023-2026Predominio del empleo precario y baja calificación

Mientras el Gobierno nacional insiste en flexibilizar condiciones laborales bajo el argumento de “modernizar” el mercado, distintos sectores sindicales y académicos advierten que el país atraviesa un proceso de degradación estructural del trabajo.

La consecuencia ya empieza a sentirse más allá de los números económicos: jóvenes que postergan proyectos de vida, profesionales emigrando, familias endeudadas y una creciente sensación de incertidumbre social.

Porque detrás de cada porcentaje hay algo más profundo: una generación que trabaja cada vez más, pero vive cada vez peor.