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Dólares del FMI y ajuste sin red: Milei suma respaldo externo mientras crece el costo social

El Fondo Monetario Internacional volvió a respaldar al gobierno de Javier Milei: aprobó la segunda revisión del acuerdo y habilitó un nuevo desembolso de US$1.000 millones, un oxígeno financiero clave para sostener un programa que se apoya en el ajuste como columna vertebral.

El guiño del organismo no es menor. En medio de una economía en recesión, con reservas todavía bajo presión y compromisos de deuda exigentes, los dólares del FMI funcionan como sostén político y financiero de una estrategia que apuesta a ordenar las cuentas a cualquier costo.

A cambio, las condiciones son conocidas —y cada vez más profundas—: más ajuste fiscal, acumulación de reservas y reformas estructurales que impactan de lleno en el entramado productivo y laboral.

El problema es lo que ocurre fuera de los despachos. Mientras el Gobierno exhibe el aval internacional como señal de confianza, en la calle los efectos del programa se hacen cada vez más visibles: inflación persistente, consumo en retroceso, pérdida de empleo y avance de la informalidad.

La apuesta oficial es clara: sostener el rumbo sin concesiones. Pero el interrogante crece con la misma velocidad que el malestar social: cuánto ajuste puede absorber la economía real antes de que el respaldo externo deje de alcanzar para contener la tensión interna.

Porque si el equilibrio macro no logra traducirse en alivio cotidiano, el riesgo ya no será económico: será social y político.

Claves del acuerdo con el FMI
– Desembolso: US$1.000 millones tras la segunda revisión
– Programa total: US$20.000 millones (firmado en 2025)
– Fondos recibidos: cerca de US$15.000 millones
– Exigencias: ajuste fiscal, acumulación de reservas y reformas estructurales
– Objetivo oficial: estabilizar la economía y ordenar las cuentas públicas
– Riesgo latente: impacto social creciente y tensión en la economía real