Odontólogos que suspenden la atención, ópticas que advierten atrasos en los pagos y también comienzan ya a cortar servicios, farmacias que dejan de trabajar con la obra social y denuncias por el deterioro de los policlínicos. En la ciudad se multiplican las señales de una crisis que golpea la atención de los jubilados
En Rosario, distintas señales comienzan a mostrar el deterioro del sistema de atención del Pami, la obra social de los jubilados. En las últimas semanas se multiplicaron los conflictos con prestadores, demoras en pagos, suspensiones de servicios y denuncias por el estado de los policlínicos de la obra social, en un contexto marcado además por el ajuste del Gobierno nacional de Javier Milei sobre el sistema de salud pública y las políticas destinadas a sectores vulnerables.
Un cuadro que, según coinciden trabajadores, prestadores y afiliados, muestra una obra social que empieza a crujir en uno de los momentos de mayor demanda de atención para la población mayor
Uno de los episodios más recientes ocurrió con odontólogos que prestan servicios a afiliados de Pami, quienes decidieron suspender la atención por falta de pago. Según explicó el odontólogo rosarino Cristian Jacques –en declaraciones a LT8, reproducidas por el diario La Capital–, los profesionales dejaron de cobrar prestaciones realizadas en octubre y noviembre del año pasado, además de cápitas correspondientes a enero.
De acuerdo con el profesional, el sistema venía funcionando con demoras pero dentro de plazos previsibles. Sin embargo, en los últimos meses los pagos dejaron de acreditarse sin aviso. “Nos dicen que no hay plata”, resumió.
El problema se agrava por los valores que paga la obra social. Según detalló, la cápita actual ronda los 376 pesos por paciente, mientras que una prótesis se paga cerca de 122 mil pesos, montos que además se cobran con varios meses de atraso.
Una situación similar atraviesan las ópticas de Rosario. El presidente del Colegio de Ópticos local, Néstor Ominetti, advirtió en declaraciones al programa De 12 a 14 de El Tres que el Pami todavía no abonó prestaciones realizadas en noviembre.
El dirigente explicó que el sistema obliga a los comercios a adelantar el costo completo de los anteojos —que puede ubicarse entre 80 mil y 100 mil pesos— y luego esperar el reintegro de la obra social. Cuando los pagos se retrasan durante semanas, muchas ópticas ya no pueden sostener el servicio.
“Cuando pasan cinco o diez días de atraso se puede aguantar, pero cuando pasa un mes y medio hay ópticas que no lo soportan y suspenden momentáneamente la atención”, señaló.
La situación también se replica en farmacias de la ciudad, especialmente en las más pequeñas, donde algunos establecimientos dejaron de trabajar con la obra social ante los atrasos en los pagos y la imposibilidad de financiar la entrega de medicamentos.
Pero los problemas no se limitan a los prestadores privados. En las últimas semanas también surgieron fuertes denuncias por el estado de los policlínicos que Pami tiene en Rosario.
Trabajadores nucleados en la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) advirtieron sobre graves deficiencias edilicias en ambos establecimientos. Según detallaron, en el Policlínico Pami II, en la zona norte, la rotura de un caño provocó la inundación del área de hemoterapia y afectó al laboratorio, incluso con riesgo eléctrico y desprendimientos en el techo.
Al mismo tiempo, en el Policlínico Pami I, ubicado en Sarmiento al 300, delegados gremiales denunciaron presencia de roedores, restos de materia fecal y aparición de alacranes en sectores de atención.
Desde ATE sostienen que se realizaron presentaciones formales y pedidos de mantenimiento, pero aseguran que no hubo respuestas concretas por parte de la gestión.
Víctimas de la motosierra
Este deterioro del sistema local se inscribe en un contexto nacional marcado por el ajuste del gasto público impulsado por el gobierno de Milei. Desde su llegada a la Casa Rosada en diciembre de 2023, el presupuesto de salud sufrió fuertes recortes y el Ministerio redujo programas y personal, en el marco del plan de austeridad conocido como “la motosierra”.
Diversos informes señalan que el presupuesto sanitario se redujo de forma significativa en términos reales y que el ajuste también alcanzó áreas sensibles como la atención a personas con discapacidad y programas sociales.
El conflicto por los recursos se reflejó además en disputas por el financiamiento de instituciones emblemáticas como el hospital pediátrico Garrahan, así como en el veto presidencial a leyes que buscaban ampliar fondos para hospitales, jubilaciones y prestaciones para personas con discapacidad.
En ese contexto, el deterioro de la red de atención del Pami aparece para muchos como un síntoma más amplio de la crisis del sistema sanitario.
En Rosario, mientras tanto, las señales de alerta se multiplican: profesionales que dejan de atender, comercios que suspenden servicios, hospitales con problemas de infraestructura y jubilados que cada vez encuentran más obstáculos para acceder a prestaciones básicas.


























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