Moscú lanzó más de 600 drones y cerca de 90 misiles de varios tipos, en represalia por un ataque ucraniano contra un centro de formación en Starobelsk, en la región de Lugansk
Quizás la mayor ironía de la guerra de Irán reside en que ahora todas las partes parecen reconocer lo que debería haber sido obvio desde el principio: la victoria total nunca fue realmente alcanzable. La guerra se convirtió en una demostración, no de la ausencia de poder, sino de sus límites


























