El Gobierno abrió los sobres para licitar corredores estratégicos del sur santafesino, incluyendo Circunvalación, la autopista Rosario-Buenos Aires y la ruta 33. El plan apuesta a capitales privados y peajes para sostener obras y mantenimiento en una red vial históricamente deteriorada
El Gobierno nacional dio un nuevo paso en su política de concesiones viales al abrir los sobres de la licitación para la explotación, administración y mantenimiento de corredores estratégicos que atraviesan Rosario y gran parte del sur santafesino. Entre los tramos incluidos aparecen la avenida Circunvalación, un sector clave de la autopista Rosario-Buenos Aires y la ruta nacional 33, una de las vías más utilizadas por el transporte de carga agroexportador.
La iniciativa forma parte de la Etapa II-B de la Red Federal de Concesiones, que contempla más de 2.500 kilómetros de rutas nacionales en distintas provincias y que, según Nación, será financiada íntegramente con inversión privada. En total se presentaron 17 oferentes interesados en quedarse con la explotación de estos corredores.
Para Rosario, el punto más sensible es el llamado “Tramo Portuario Norte”, que incluye 528 kilómetros sobre las rutas nacionales 9, 33 y la A-008, es decir, Circunvalación. Se trata de una zona neurálgica para la logística del complejo agroexportador y para el tránsito diario de miles de vehículos particulares y camiones.
La ruta 33 aparece como uno de los sectores más críticos por el deterioro acumulado y el intenso flujo de transporte pesado hacia los puertos del Gran Rosario. El tramo licitado va desde Trenque Lauquen hasta el empalme con la A-012, en el cordón industrial y portuario santafesino.
Desde el Gobierno sostienen que el nuevo esquema permitirá mejorar infraestructura sin aporte estatal y bajo un modelo “más eficiente”. Pero el sistema también prevé nuevos peajes y extiende concesiones privadas por hasta 20 años, con posibilidad de prórroga.
El avance del modelo reabre además viejas discusiones en Rosario: quién controla corredores estratégicos para la producción nacional, cómo se fiscalizarán las obras y qué impacto tendrán los futuros peajes sobre el transporte y los costos logísticos de la región.
Mientras tanto, la situación actual de muchas de estas rutas sigue siendo motivo de reclamos permanentes por accidentes, falta de mantenimiento y demoras en obras prometidas hace años. En ese contexto, Nación apuesta a que el mercado haga lo que el Estado ya no quiere —o no puede— sostener.


























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