El municipio cubre déficits millonarios para sostener el sistema. “El desfasaje es muy grande”, advirtió el secretario de Gobierno, Sebastián Chale
En un contexto de tensión por el financiamiento del transporte público en todo el país, Rosario logró evitar la paralización del servicio de colectivos mediante un esfuerzo financiero propio. La Municipalidad debió cubrir con recursos locales el faltante generado por la demora en el envío de subsidios nacionales, en especial los destinados a los boletos con tarifa social.
El secretario de Gobierno, Sebastián Chale, explicó que la Nación mantiene atrasos significativos en el pago de los atributos sociales de la SUBE, que contemplan descuentos para jubilados, beneficiarios de la AUH y trabajadoras de casas particulares. “El desfasaje es muy grande. Hasta este jueves no se había pagado nada de 2026”, señaló, y agregó que esta situación se combina con un aumento superior al 20 % en el costo del combustible.
Según detalló el funcionario, recién el 5 de marzo el gobierno nacional giró fondos correspondientes a noviembre y diciembre de 2025, mientras que durante los primeros meses de 2026 no hubo transferencias. La situación comenzó a aliviarse parcialmente la semana pasada, cuando se enviaron unos 1.600 millones de pesos correspondientes a enero, aunque el panorama sigue siendo incierto para los meses siguientes.
Frente a este escenario, el municipio debió hacer “malabares” para sostener el sistema. Solo en febrero, la administración del intendente Pablo Javkin destinó alrededor de 1.100 millones de pesos de fondos propios para cubrir el déficit y evitar que el conflicto con las empresas derive en un paro que afecte a los usuarios.
Chale advirtió que el problema no se limita a los atrasos, sino también al impacto de la inflación sobre los fondos transferidos. “Si te pagan a 90 o 120 días, con esta inflación, te genera un agujero importante”, sostuvo. En ese sentido, remarcó que el deterioro es mayor en rubros como el combustible, que registró subas por encima del promedio general de precios.
Mientras en otras regiones del país la falta de financiamiento ya provocó conflictos abiertos en el sistema de transporte, en Rosario la intervención municipal permitió sostener el servicio. Sin embargo, puertas adentro reconocen que el esquema es difícil de mantener en el tiempo si no se normaliza el flujo de fondos nacionales.



























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