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Fuerte retroceso de las democracias en el mundo. Estados Unidos perdió su estatus histórico de «democracia liberal»

La calidad de la democracia en el mundo registró un marcado deterioro durante 2025, según el último informe del Instituto V-Dem, con sede en Suecia. El estudio concluye que cerca de una cuarta parte de los países experimentó procesos de “autocratización”, es decir, un retroceso en sus sistemas democráticos.

Entre los casos más relevantes aparecen países de Europa y América del Norte, incluidos miembros del G-7 como Italia, Reino Unido y Estados Unidos. En este último caso, el informe señala un cambio de estatus significativo: bajo la presidencia de Donald Trump, el país dejó de ser considerado una democracia liberal y pasó a ubicarse en niveles comparables a los de Hungría o Turquía.

El instituto, vinculado a la Universidad de Gotemburgo y reconocido por utilizar decenas de indicadores para medir la calidad democrática, advierte que el deterioro en Estados Unidos es el más profundo registrado en su historia reciente. “Es el mayor retroceso democrático jamás observado en el país desde 1789”, afirmó el politólogo Staffan Lindberg, director del estudio.

Según el informe, el proceso se caracteriza por una rápida concentración de poder en el Ejecutivo. Durante el primer año del nuevo mandato, Trump firmó más de 200 órdenes ejecutivas, mientras que el Congreso redujo su actividad legislativa, lo que debilitó el sistema de controles y equilibrios. A la par, se registró una caída en derechos civiles y en la libertad de expresión, que alcanzó niveles no vistos desde la década de 1940.

El documento también señala la remoción de funcionarios de control y su reemplazo por figuras alineadas con el gobierno, una práctica que, según V-Dem, replica patrones observados en liderazgos como los de Viktor Orbán en Hungría o Recep Tayyip Erdoğan en Turquía. En esa misma línea, menciona casos como los de Narendra Modi en India y Vladímir Putin en Rusia, asociados a modelos de liderazgo personalista.

A nivel global, el informe traza un panorama preocupante: el 41% de la población mundial —unos 3.400 millones de personas— vive en países donde la democracia se encuentra en retroceso. En total, 92 países son actualmente considerados autocracias, frente a 87 democracias. Solo el 7% de la población mundial reside en democracias plenas.

Entre los indicadores más afectados se destaca la libertad de expresión, que empeoró en 44 países durante el último año. También se registraron retrocesos en la libertad de asociación, la transparencia electoral y un aumento de prácticas de censura estatal. Incluso, el informe advierte sobre el crecimiento del uso de la tortura como mecanismo de represión en más de 30 países.

En línea con las conclusiones del Instituto V-Dem, un informe reciente de Human Rights Watch también advierte sobre un retroceso generalizado de la democracia a nivel global y aporta un análisis específico sobre la situación argentina.

El reporte, presentado en 2026 y basado en un relevamiento de 178 países, sostiene que el mundo atraviesa una “recesión democrática” que lo devuelve a niveles similares a los de 1985. Según el organismo, el 72% de la población mundial vive actualmente bajo regímenes autoritarios o con severas restricciones a las libertades, en un contexto donde las autocracias han ganado terreno en las últimas décadas.

El estudio clasifica a los países en seis categorías, desde democracias liberales hasta autocracias cerradas. En ese esquema, la Argentina aparece ubicada en el segundo nivel, como “democracia electoral”. Esto implica que existen elecciones libres y competitivas, con niveles aceptables de participación y libertades básicas, pero con déficits en el funcionamiento pleno de las instituciones, los controles al poder y la protección integral de derechos.

En su capítulo sobre el país, Human Rights Watch advierte que el segundo año de gestión del presidente Javier Milei estuvo marcado por tensiones institucionales y cuestionamientos en materia de derechos. El informe menciona recortes en programas sociales, obstáculos al derecho a la protesta y señales de debilitamiento de los mecanismos de control sobre el Poder Ejecutivo.

También advierte sobre un clima de confrontación que impacta en la libertad de expresión, a partir de declaraciones hostiles hacia periodistas y actores de la sociedad civil.

A nivel internacional, el documento también coincide con V-Dem en señalar el impacto del liderazgo de Donald Trump en el deterioro democrático, al considerar que sus políticas debilitan tanto las instituciones internas de Estados Unidos como el orden global basado en la defensa de los derechos humanos.