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Jan De Nul retuvo el control de la Hidrovía y operará la principal ruta exportadora del país hasta 2051

El Gobierno nacional oficializó este viernes la adjudicación de la concesión de la Vía Navegable Troncal (VNT), más conocida como Hidrovía, al consorcio integrado por la empresa belga Jan De Nul y la firma argentina Servimagnus. De este modo, la compañía europea –que ya realiza trabajos de dragado y mantenimiento en la principal ruta fluvial del país desde hace unos 30 años– continuará al frente de la operación durante los próximos 25 años.

La medida fue formalizada mediante la Resolución 36/2026 de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (Anpyn), publicada en el Boletín Oficial y firmada por el director ejecutivo del organismo, Iñaki Arreseygor. El acto administrativo puso fin al proceso licitatorio más importante encarado por la administración de Javier Milei.

La Vía Navegable Troncal constituye una infraestructura estratégica para la economía argentina. Se extiende a lo largo de 1.635 kilómetros, conecta cerca de 60 terminales portuarias y concentra alrededor del 80% de las exportaciones nacionales, especialmente las vinculadas al complejo agroindustrial.

El fin de la gestión estatal

Desde el Ministerio de Economía calificaron la adjudicación como una «licitación histórica» y sostuvieron que permitirá reducir en un 13,5% los costos logísticos asociados al comercio exterior.

Según el Gobierno, el proceso concluyó sin impugnaciones por parte de las empresas participantes, lo que fue interpretado como una validación de las evaluaciones técnicas realizadas durante el concurso.

La firma del contrato está prevista para dentro de los próximos 30 días y marcará el inicio formal de una nueva etapa de gestión privada sobre la principal vía de salida de la producción argentina. El esquema contempla obras de profundización, ampliación de la capacidad operativa, incorporación de nuevas tecnologías de navegación y herramientas orientadas al control y la prevención del narcotráfico.

«La privatización de la Hidrovía representa el fin de la etapa estatal de gestión de la estratégica vía navegable», señalaron desde el Ministerio de Economía.

Una concesión multimillonaria

Los números proyectados reflejan la magnitud económica del negocio.

De acuerdo con los cálculos de la Anpyn, la concesionaria obtendría ingresos promedio cercanos a los 628 millones de dólares anuales. Al finalizar el contrato, la facturación acumulada podría alcanzar los 15.700 millones de dólares.

El esquema prevé que las mayores inversiones se concentren durante los primeros siete años de concesión, período en el que se ejecutarán las principales obras de infraestructura. Según las estimaciones oficiales, la recuperación de la inversión comenzaría entre los años ocho y quince, mientras que la etapa de mayores ganancias llegaría a partir del año dieciséis.

La empresa asumirá los riesgos comerciales de la explotación sin respaldo financiero estatal, a cambio de la recaudación de los peajes que pagan los buques que utilizan la ruta.

Qué obras se realizarán

La nueva concesión contempla un plan escalonado de profundización de la vía navegable.

La primera etapa estará dedicada al dragado de mantenimiento para conservar las profundidades actuales y demandará entre nueve meses y un año.

Posteriormente comenzará una serie de intervenciones destinadas a aumentar el calado disponible para la navegación. Entre las obras previstas figura la profundización del Río de la Plata hasta 36 pies y, en una segunda fase, la ampliación del canal principal del Paraná hasta los 40 pies de profundidad en el tramo que llega a Timbúes, uno de los principales polos exportadores del país.

Para las entidades exportadoras, la profundización constituye el principal beneficio esperado. Según estimaciones de la Cámara de la Industria Aceitera (Ciara) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC), cada pie adicional de profundidad permite incorporar unas 2.200 toneladas más de carga por embarcación.

Esto posibilitaría completar los buques en los puertos argentinos sin necesidad de hacerlo en terminales extranjeras, reduciendo costos logísticos y mejorando la competitividad de las exportaciones.

El respaldo del complejo exportador

La adjudicación fue celebrada por las principales cámaras empresarias vinculadas al comercio exterior, entre ellas Ciara-CEC, la Bolsa de Comercio de Rosario, la Unión Industrial Argentina, la Cámara de Puertos Privados Comerciales y la Cámara de Actividades Portuarias y Marítimas.

Según los cálculos del sector exportador, la profundización proyectada permitiría reducir entre un 9% y un 11% la cantidad de barcos necesarios para transportar la misma carga, evitando entre 189 y 230 viajes por año.

El ahorro logístico total derivado de estas mejoras fue estimado entre 375 y 456 millones de dólares anuales, una cifra que, según las entidades empresarias, compensaría ampliamente el incremento previsto en los peajes de navegación.

Con la adjudicación ya oficializada, el Gobierno considera cerrado uno de los procesos de infraestructura más relevantes de los últimos años y apuesta a que la nueva concesión transforme a la Hidrovía en una herramienta central para incrementar la competitividad exportadora del país durante las próximas décadas.