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El ajuste golpea al corazón productivo santafesino y ya cerraron casi 2.900 empresas con más de 18 mil empleos perdidos

La crisis económica empieza a dejar marcas cada vez más profundas sobre el entramado productivo santafesino. Según un informe del Centro de Economía Política Argentina (Cepa), elaborado en base a estadísticas de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, entre noviembre de 2023 y febrero de 2026 la provincia perdió 2.876 empresas y 18.395 trabajadores registrados, una caída que refleja el impacto combinado de la recesión, el derrumbe del consumo interno y el freno de la actividad industrial. Los números muestran además un deterioro sostenido: la cantidad de empleadores pasó de 50.674 a 47.798, mientras que los puestos formales bajaron de 632.761 a 614.366.

El golpe más fuerte se observa en sectores históricamente estratégicos para Santa Fe. Transporte y almacenamiento encabezaron la pérdida de empresas, con una caída superior al 20%, mientras que la industria manufacturera perdió 361 establecimientos y más de 7.300 puestos laborales. También aparecen retrocesos importantes en comercio, agricultura y gastronomía. En paralelo, el sector de enseñanza registró una de las mayores destrucciones de empleo formal, con más de 9.300 puestos menos en poco más de dos años.

La situación genera creciente preocupación entre industriales, pymes y cámaras empresarias santafesinas, que empiezan a cuestionar abiertamente el rumbo económico nacional. Distintos sectores productivos advierten que la combinación de apertura importadora, tarifas en alza, caída del mercado interno y altas tasas financieras está dejando a muchas empresas al borde del cierre. Incluso dirigentes fabriles comenzaron a acercarse a sectores sindicales ante la falta de respuestas del gobierno nacional frente al deterioro de la actividad.

El escenario resulta especialmente sensible para una provincia cuyo perfil económico depende fuertemente de la industria, el agro y la logística. Rosario, el cordón industrial y varias ciudades del interior ya muestran señales visibles del enfriamiento económico: suspensiones, reducción de turnos, despidos y caída de la actividad comercial. En ese contexto, el discurso oficial sobre recuperación macroeconómica empieza a convivir con otra realidad mucho más concreta para miles de familias santafesinas: menos empresas, menos empleo y una creciente precarización laboral.