La Reserva Los Andes, en Salta, enfrenta el avance de proyectos mineros mientras carece de plan de manejo y recursos básicos para su protección
La Reserva Natural de Fauna Silvestre Los Andes, en el noroeste argentino, atraviesa una situación crítica: pese a abarcar unos 14.450 kilómetros cuadrados —una superficie mayor que países como Jamaica o Líbano— cuenta con un solo guardaparque para su control. Sin vehículo, equipamiento adecuado ni apoyo operativo, el agente debe cubrir a pie o a dedo un territorio inmenso que alberga ecosistemas frágiles, fauna en peligro y sitios arqueológicos de alto valor.
Creada en 1980 y clave para la provincia de Salta —ya que representa el 80% de su superficie protegida—, la reserva nunca logró implementar un plan de manejo efectivo. Aunque entre 2016 y 2018 se elaboró un documento técnico para ordenar el uso del territorio y preservar áreas sensibles como los salares, ese instrumento nunca se puso en práctica, lo que dejó a la zona en una situación de protección meramente formal.
En paralelo, el avance de la minería del litio se consolidó dentro del área protegida. El gobierno provincial concesionó al menos 22 proyectos en distintos salares, pese a que varios de esos sectores habían sido catalogados como zonas de protección especial. El litio, clave para la transición energética global por su uso en baterías, se convirtió así en el principal motor de presión sobre estos ecosistemas altoandinos.
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Litio en Conflicto es un proyecto liderado por el Centro Latinoamericano de Investigación Periodística (CLIP) en alianza con Consenso (Paraguay), La Región (Bolivia), Quinto Elemento Lab (México), Repórter Brasil (Brasil), Ruido (Argentina), Climate Tracker América Latina, Dialogue Earth, Mongabay Latamy Columbia Journalism Investigations (CJI) sobre cómo está funcionando la industria del litio en América Latina. Con el apoyo del equipo legal El Veinte.


























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