El gas envasado volvió a aumentar en la ciudad y profundiza el impacto de la llegada del invierno sobre los hogares que no cuentan con acceso a la red de gas natural. Comerciantes advierten que las subas son constantes y que podrían repetirse en los próximos meses
El comienzo de las bajas temperaturas trajo una nueva preocupación para miles de familias rosarinas: el precio de la garrafa volvió a aumentar y alcanzó valores récord. Según distribuidores del sector, el incremento aplicado en los últimos días ronda el 8% promedio y se suma a una serie de ajustes que vienen registrándose de manera casi mensual desde comienzos de año.
Con los nuevos valores, una garrafa de 10 kilos entregada a domicilio ronda los 32.000 pesos, mientras que la de 15 kilos ya alcanza los 48.000 pesos. En el caso de los tubos de 45 kilos, los precios superan los 93.000 pesos, una cifra que representa un fuerte golpe para los presupuestos familiares justo cuando aumenta la demanda para calefaccionar los hogares.
Desde las distribuidoras explican que el encarecimiento responde principalmente al aumento de los costos de transporte, combustibles y servicios. La dinámica inflacionaria de esos insumos termina trasladándose al precio final del producto, generando una escalada que parece no encontrar techo. Los comerciantes aseguran que durante abril y mayo también se registraron aumentos significativos y que la tendencia continúa durante junio.
La situación impacta especialmente en los sectores populares y en los barrios donde la red de gas natural todavía no llega. En la provincia de Santa Fe, más de la mitad de los hogares depende del gas envasado para cocinar, calefaccionarse o calentar agua, lo que convierte a la garrafa en un servicio esencial cuyo costo tiene una incidencia cada vez mayor sobre los ingresos familiares.
El nuevo aumento también reabre el debate sobre las consecuencias de la desregulación del mercado energético y la pérdida de mecanismos de compensación que durante años ayudaron a contener los precios. Mientras las empresas argumentan que los valores reflejan costos reales de producción y distribución, miles de usuarios enfrentan el desafío de sostener un servicio básico en un contexto donde salarios, jubilaciones y programas sociales continúan corriendo detrás de la inflación.
Con el invierno recién comenzando, la preocupación crece entre consumidores y comerciantes. En el sector no descartan nuevos ajustes durante los próximos meses si continúan aumentando los costos operativos, una perspectiva que anticipa una temporada invernal especialmente difícil para quienes dependen exclusivamente de la garrafa para atravesar el frío.

























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