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Crece la cantidad de locales vacíos en el centro y se enciende una nueva señal de alerta para el comercio rosarino

La recuperación del comercio minorista continúa mostrando signos de fragilidad en Rosario. El último relevamiento de ocupación y vacancia de locales comerciales detectó que el 12,5% de los inmuebles destinados a la actividad permanecen desocupados, uno de los registros más elevados de los últimos años. La situación impacta con mayor fuerza en el área central, donde las persianas bajas vuelven a multiplicarse en corredores que históricamente concentraban gran parte del movimiento económico de la ciudad.

El informe, elaborado por el Colegio de Corredores Inmobiliarios de Rosario (Cocir) junto con el Instituto de Investigaciones Económicas de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNR, relevó 9.618 locales comerciales. De ese total, 1.206 se encontraban vacíos durante junio, con un crecimiento de 1,8 puntos porcentuales respecto de diciembre del año pasado.

Las peatonales también sienten el cambio

Uno de los datos que más llamó la atención fue el comportamiento de dos de los corredores comerciales más tradicionales de Rosario.

La peatonal Córdoba registró un fuerte incremento de locales vacíos, mientras que calle San Luis prácticamente duplicó su nivel de vacancia en apenas seis meses. Ambas arterias habían logrado sostener históricamente una alta ocupación gracias a su intenso flujo peatonal y a su diversidad de propuestas comerciales.

También crecieron los locales desocupados en la peatonal San Martín, calle Santa Fe y el Paseo del Siglo, lo que confirma que el fenómeno ya no se limita a sectores puntuales sino que alcanza a buena parte del casco céntrico.

Menor consumo y nuevos hábitos

Especialistas del sector inmobiliario vinculan el aumento de la vacancia con la desaceleración del consumo que atraviesa el país. La menor circulación de compradores afecta especialmente a los pequeños y medianos comercios, que enfrentan dificultades para sostener costos fijos como alquileres, servicios e impuestos.

A ese escenario se suma una transformación más profunda en la forma de consumir. El crecimiento del comercio electrónico, la consolidación de los shoppings y el desarrollo de nuevos polos comerciales barriales modificaron la dinámica del microcentro, que ya no concentra la actividad como ocurría una década atrás.

En algunos rubros, como el textil, la competencia de nuevos formatos comerciales también incidió sobre el desempeño de corredores históricos como San Luis.

Un desafío para la revitalización del centro

Desde el municipio reconocen que la evolución del consumo explica buena parte de los indicadores, aunque sostienen que el desafío excede la coyuntura económica.

La estrategia oficial apunta a consolidar un centro con mayor diversidad de usos, donde convivan viviendas, oficinas, servicios y comercios para generar movimiento durante todo el día. A ello se suman obras de renovación urbana y mejoras en el espacio público que buscan recuperar la competitividad del área central frente a otros sectores de la ciudad.

Una tendencia que merece seguimiento

Los estudios sobre vacancia comercial muestran que el fenómeno no es completamente nuevo. Ya a comienzos de este año otros relevamientos advertían un incremento de locales desocupados y un retroceso hacia niveles que no se observaban desde hacía varios años.

La evolución de los próximos meses permitirá determinar si el aumento registrado responde a una desaceleración transitoria del consumo o si refleja un cambio más estructural en la actividad comercial rosarina. Mientras tanto, las persianas bajas en algunas de las calles más emblemáticas del centro se convierten en un indicador visible de los desafíos que enfrenta el comercio local y de la necesidad de adaptar la ciudad a nuevas formas de producir, vender y habitar sus espacios urbanos.