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Pobreza infantil en Rosario: crece la demanda de ayuda y la crisis golpea a los más chicos

Según datos del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA), el 53,6% de los menores en el país está en situación de pobreza, y más del 10% en la indigencia. Detrás de esos números, se multiplican las dificultades para acceder a alimentos, salud y condiciones básicas de desarrollo.

En Rosario, ese escenario se traduce en un aumento sostenido de personas que recurren a comedores, merenderos y programas municipales. Desde el propio municipio reconocen que la demanda de ayuda viene creciendo en los últimos meses, en línea con el deterioro de los ingresos y el encarecimiento del costo de vida.

La situación impacta de manera directa en la infancia. Organizaciones sociales y equipos territoriales advierten que cada vez más familias tienen dificultades para garantizar una alimentación adecuada, lo que repercute no solo en lo inmediato, sino también en el desarrollo físico y educativo de los chicos.

A esto se suma un dato preocupante: la pobreza infantil no es solo económica, sino también estructural. Implica carencias en múltiples dimensiones, desde el acceso a servicios básicos hasta oportunidades de aprendizaje y contención.

Aunque algunos indicadores macroeconómicos muestran señales de leve mejora, en los barrios la realidad se mantiene crítica y desigual. La recuperación, cuando aparece, no llega con la misma intensidad a los sectores más vulnerables.

En Rosario, la crisis tiene un impacto concreto y visible: cada vez más chicos dependen de la asistencia para comer todos los días. Y detrás de cada cifra, hay una infancia atravesada por la urgencia.