La Feria del Libro dejó de ser solamente un espacio cultural para transformarse, otra vez, en un escenario de disputa política y económica
Esta vez fue Axel Kicillof quien aprovechó la presentación de su nuevo libro para lanzar una dura ofensiva contra Javier Milei, cuestionar el rumbo económico libertario y poner en duda uno de los principales relatos del Gobierno: que la estabilidad ya alcanzada abrirá una ola de inversiones.
En una Sala José Hernández colmada, el gobernador bonaerense presentó “De Smith a Keynes. Siete lecciones de historia del pensamiento económico” y mezcló teoría económica con munición política. “Si Keynes viera lo que está pasando hoy en la Argentina, se vuelve a morir”, ironizó, mientras cargaba contra el ajuste, la caída del empleo y el freno de la actividad económica.
Kicillof buscó instalar una idea central: que los empresarios no están frenando inversiones por temor al regreso del kirchnerismo, sino por la propia incertidumbre que genera el modelo de Milei. Según planteó, la recesión, el derrumbe del consumo y la apertura importadora están empujando a muchas empresas a postergar decisiones productivas. “El verdadero problema no es el riesgo kuka, es el desastre que está haciendo Milei”, disparó durante la presentación.
El dato no es menor porque toca uno de los puntos más sensibles del relato oficial. Desde la Casa Rosada sostienen que el ajuste era la condición necesaria para recuperar confianza y atraer capitales. Pero los cuestionamientos opositores empiezan a apoyarse en un fenómeno que incluso preocupa a algunos sectores empresarios: la estabilización financiera todavía no se traduce en un proceso fuerte de inversión productiva.
La escena tuvo además un condimento particular: entre los comentaristas del libro estuvo Diego Giacomini, economista liberal, ex aliado intelectual de Milei y hoy convertido en uno de sus críticos más feroces. El cruce simbólico fue potente porque mostró algo poco habitual en la política argentina actual: dos economistas de escuelas opuestas debatiendo cara a cara sobre el rol del Estado, el mercado y el capitalismo.
El trasfondo político también estuvo presente durante toda la Feria. Desde la inauguración hubo silbidos, tensiones y fuertes cuestionamientos contra funcionarios nacionales, reflejando el choque cada vez más abierto entre el mundo cultural y el Gobierno libertario.
Detrás de la discusión teórica aparece una pelea mucho más concreta: quién logra imponer la explicación de la crisis actual. Milei insiste en que el ajuste evitará una catástrofe y abrirá el camino al crecimiento. Kicillof, en cambio, intenta posicionarse como el principal vocero de una oposición económica que denuncia recesión, pérdida de empleo y deterioro social.
Y mientras el Presidente apuesta a que los mercados validen su plan, el gobernador bonaerense eligió otro terreno para disputar sentido: los libros, las ideas y una batalla cultural que ya se metió de lleno en la política argentina.

























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