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León XIV prepara su regreso a la Argentina en una visita que desbordará lo religioso

La Argentina se prepara para recibir nuevamente a un Papa después de casi cuatro décadas. León XIV llegará al país el domingo 8 de noviembre y permanecerá hasta el miércoles 11, en una visita que tendrá una fuerte dimensión pastoral pero que, por la naturaleza de su agenda y por el despliegue institucional que ya comenzó a organizarse, tendrá también una marcada dimensión política y de Estado.

El Vaticano oficializó el itinerario el 21 de septiembre, después de meses de conversaciones entre la Santa Sede, la Iglesia argentina y el Gobierno nacional. El recorrido incluirá Buenos Aires, Córdoba y Luján, con encuentros que van desde una reunión con Javier Milei en la Casa Rosada hasta actividades con jóvenes, trabajadores, movimientos sociales, representantes de otras religiones y comunidades vinculadas con la Iglesia.

La visita tendrá además un componente institucional particularmente significativo. León XIV será recibido por las autoridades argentinas como jefe de Estado, pero desde la propia organización eclesiástica se remarcó que su principal objetivo será pastoral. Esa doble condición explica buena parte de la agenda: habrá ceremonias oficiales, reuniones diplomáticas y encuentros políticos, pero también misas, visitas a instituciones sociales y actividades con fieles.

Cuatro días, tres escenarios y una agenda intensa

El Papa arribará a Aeroparque el domingo 8 de noviembre a las 16.30, procedente de Uruguay. Su primera actividad será un homenaje al general José de San Martín. Luego se trasladará a la Casa Rosada para la ceremonia de bienvenida y mantendrá un encuentro privado con el presidente Javier Milei. Más tarde participará de una actividad en el Palacio Libertad con autoridades, representantes diplomáticos y miembros de la sociedad civil.

El lunes 9 concentrará buena parte de su actividad en Buenos Aires. Visitará el Pequeño Cottolengo Don Orione de Claypole y celebrará una misa frente al Monumento a los Españoles, en Palermo. Por la tarde mantendrá un encuentro con sindicalistas y representantes de movimientos sociales y posteriormente participará de reuniones con referentes de distintas comunidades cristianas y de otras tradiciones religiosas. La jornada concluirá con las vísperas junto al episcopado argentino y una cena con los obispos.

El martes 10 será el turno de Córdoba. León XIV llegará por la mañana para celebrar una misa en la explanada de la Escuela de Aviación Militar y luego mantendrá un encuentro con obispos, clérigos y agentes pastorales en la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción. Regresará a Buenos Aires por la tarde y cerrará la jornada con una vigilia junto a jóvenes en el Monumento a los Españoles.

La visita terminará el miércoles 11 con una actividad en el Complejo Penitenciario Federal de Buenos Aires y una misa frente a la Basílica de Luján. Desde allí partirá hacia el aeropuerto de Ezeiza para continuar viaje rumbo a Lima.

La elección de los lugares y de los interlocutores tampoco resulta menor. La agenda combina símbolos nacionales, instituciones religiosas, sectores sociales, trabajadores, jóvenes y personas privadas de su libertad. El mensaje que se busca construir alrededor del viaje, de acuerdo con la Iglesia argentina, apunta al encuentro, el diálogo y la convivencia.

El feriado y un operativo de escala nacional

La dimensión extraordinaria del acontecimiento ya tiene una traducción concreta en el calendario. El Gobierno nacional confirmó que el lunes 9 de noviembre será feriado nacional en todo el país, coincidiendo con la jornada en la que el Papa celebrará la misa multitudinaria en Palermo. La medida todavía debe ser formalizada mediante su publicación en el Boletín Oficial.

Pero el esquema no terminará allí. Córdoba confirmó que el martes 10, coincidiendo con la presencia de León XIV en esa provincia, habrá además un feriado provincial. Para el miércoles 11 todavía se analiza el alcance de las medidas en Buenos Aires y Luján. La idea es adaptar el funcionamiento de cada jurisdicción al movimiento extraordinario de personas que provocará la visita.

El operativo de seguridad tendrá una escala poco habitual. La ministra de Seguridad Nacional, Alejandra Monteoliva, informó que participarán las fuerzas federales y las autoridades de seguridad de Nación, la Ciudad de Buenos Aires, la provincia de Buenos Aires y Córdoba. El comando unificado funcionará durante 120 horas y se prevé la participación de unos 15.000 efectivos. El Gobierno estima que hasta dos millones de personas podrían movilizarse para las actividades del Papa, particularmente hacia Luján.

En esa ciudad, el operativo comenzará incluso antes de la llegada del pontífice. Las autoridades anticiparon cortes y restricciones desde el viernes 6 de noviembre, mientras que el ingreso masivo de peregrinos se organizará a partir del martes por la tarde, con la previsión de que buena parte de los asistentes deje sus vehículos fuera del área central y complete el recorrido a pie.

El desafío logístico es, por lo tanto, considerable. No se trata solamente de garantizar la seguridad de una personalidad internacional, sino de organizar desplazamientos masivos, accesos, transporte, atención sanitaria, hidratación y circulación en distintos puntos del país durante cuatro jornadas.

El primer encuentro entre León XIV y Milei

Uno de los momentos con mayor carga institucional será, naturalmente, el encuentro entre el Papa y Javier Milei. Será la primera reunión presencial entre ambos en territorio argentino y se producirá en un contexto político diferente al de los primeros contactos entre el Gobierno y la Santa Sede.

La relación entre Milei y el papa Francisco había atravesado momentos de fuerte tensión discursiva antes de que el entonces candidato modificara posteriormente el tono de sus referencias al pontífice. Con León XIV comienza otra etapa, aunque el nuevo Papa llega a la Argentina con una agenda propia y con la intención declarada de privilegiar el carácter pastoral de su visita.

La reunión de la Casa Rosada tendrá, por eso, una doble lectura. Será un encuentro protocolar entre dos jefes de Estado, pero también una instancia de diálogo entre una administración que ha planteado profundas transformaciones económicas y sociales y un pontífice que colocó entre sus prioridades pastorales cuestiones como la pobreza, la inclusión, el trabajo y la situación de los sectores vulnerables.

La presencia de sindicalistas y movimientos sociales en la agenda del lunes agrega otro elemento a esa dimensión. No se trata de una reunión partidaria, pero sí de un espacio en el que aparecerán actores que mantienen diferencias con distintos aspectos de las políticas oficiales. La visita, por lo tanto, reunirá en pocos días a protagonistas de sectores muy diversos de la vida argentina.

Un acontecimiento que excede la agenda religiosa

El regreso de un Papa a la Argentina tendrá además una dimensión simbólica difícil de separar de la historia reciente del país. La última visita pontificia fue la de Juan Pablo II en 1987, durante la presidencia de Raúl Alfonsín. Desde entonces, ningún Papa había recorrido el territorio argentino.

León XIV llega, además, como el primer pontífice nacido en Estados Unidos y con una extensa trayectoria pastoral en Perú. Su viaje por América del Sur incluirá también Uruguay y Perú, por lo que la Argentina formará parte de un recorrido regional que la Santa Sede presenta como una oportunidad para reforzar los vínculos con América Latina.

En ese marco, la visita tendrá una repercusión que probablemente exceda ampliamente a los católicos. La cantidad de personas que se movilizarán, el impacto sobre el transporte y las actividades económicas, los feriados, el despliegue de seguridad y la presencia de autoridades nacionales y provinciales convertirán al viaje en un acontecimiento de alcance nacional.

El Gobierno ya definió su primera decisión concreta con el feriado del 9 de noviembre y trabaja junto con las jurisdicciones involucradas en el resto del dispositivo. La Iglesia, por su parte, busca que la visita sea presentada como un espacio de encuentro en un país atravesado por fuertes divisiones políticas y sociales.

El resultado dependerá en buena medida de cómo se desarrolle una agenda comprimida y con enormes concentraciones de público. Pero hay un dato que ya está claro: la llegada de León XIV no será solamente una visita papal. Por su dimensión institucional, política, social y logística, será uno de los acontecimientos nacionales más relevantes de noviembre y pondrá durante cuatro días a la Argentina en el centro de la atención internacional.