La ampliación de la planta potabilizadora de Granadero Baigorria quedó otra vez en zona crítica: Santa Fe denuncia una deuda de $800 millones y advierte por el impacto en trabajadores y el suministro
La ampliación de la planta potabilizadora de Granadero Baigorria, una obra estratégica para el abastecimiento de agua en Rosario y el cordón industrial, volvió a frenarse parcialmente por falta de financiamiento nacional.
El gobierno de Santa Fe denunció que la Nación acumula al menos tres meses sin pagar certificados de obra, con una deuda que ronda los 800 millones de pesos, lo que ya impacta directamente en el ritmo de los trabajos y en la situación laboral de quienes están afectados al proyecto.
El ministro de Obras Públicas provincial, Lisandro Enrico, fue directo: sin esos fondos, las empresas no pueden sostener la actividad. La consecuencia inmediata ya se siente en el obrador, con menor actividad y cesantías temporales de trabajadores.
Una obra clave para Rosario (y mucho más)
No se trata de una obra menor. La ampliación de la planta en Granadero Baigorria busca duplicar la capacidad de producción de agua potable mediante una estructura “espejo” de la actual, con el objetivo de abastecer a más de 500 mil personas del Gran Rosario.
Hoy el sistema ya cubre zonas como:
- Granadero Baigorria
- Capitán Bermúdez
- San Lorenzo
- Barrios del norte rosarino
Pero el crecimiento urbano y la demanda hacen que esta ampliación sea clave para evitar futuros cuellos de botella en el servicio.
Una historia de avances y frenos
El problema no es nuevo. La obra arrastra una secuencia de interrupciones:
- Enero 2024: primer parate por falta de fondos
- 2025: abandono temporal del obrador
- Fin de 2025: reactivación con nuevos desembolsos
- Ahora: nuevo freno por deuda acumulada
El dato que agrava el escenario: el proyecto estaba apenas en 35% de avance y con horizonte de finalización en 2027.
Fondo político: la pelea por la obra pública
El conflicto excede la planta. Desde Santa Fe aseguran que se trata de una de las únicas dos obras que la Nación mantiene en la provincia… y ni siquiera las está pagando.
La discusión ya escala a un plano más amplio:
- Nación reduce obra pública
- Provincia intenta sostener proyectos
- Aparece el reclamo por “abandono” del financiamiento
Detrás de la discusión por fondos hay algo mucho más concreto: el acceso al agua potable para una región que no deja de crecer.
Cada freno en la obra no solo estira los plazos, también posterga soluciones para miles de hogares que dependen de una infraestructura que ya trabaja al límite.
Pero el problema va más allá de Baigorria. Lo que está en juego es quién sostiene la obra pública en la Argentina actual: si la Nación se retira y las provincias no logran compensar ese vacío, el ajuste deja de ser una consigna económica y se vuelve una realidad tangible.
Porque cuando se paraliza una obra esencial,
lo que se interrumpe no es solo el cemento: es un derecho básico que queda en pausa.

























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