La salida del gigante Grupo México reconfigura la disputa por la concesión ferroviaria y deja en carrera a conglomerados agroexportadores, logísticos y grupos empresarios nacionales e internacionales, en un proceso clave para el comercio exterior argentino
La decisión del grupo mexicano Grupo México de abandonar la puja por el Belgrano Cargas modificó de manera sustancial el escenario de la licitación impulsada por el Gobierno nacional. Su retiro, en medio de cuestionamientos al esquema de concesión, dejó allanado el camino para que actores locales —especialmente ligados al negocio portuario y agroindustrial— ganen protagonismo en la carrera por el control del sistema ferroviario.
Hasta su salida, el holding encabezado por Germán Larrea aparecía como uno de los principales interesados, con una promesa de inversión millonaria para modernizar la red. Sin embargo, diferencias con el modelo licitatorio precipitaron su decisión de dar un paso al costado.
Con ese repliegue, el foco se desplazó hacia un núcleo de empresas con fuerte presencia en la logística de exportación y en el complejo agroindustrial del Gran Rosario. Entre los interesados que continúan en carrera se destacan multinacionales como Cargill, Bunge y Louis Dreyfus Company, junto a actores nacionales de peso como Aceitera General Deheza, todos con intereses directos en la optimización del transporte de granos desde el interior hacia los puertos del Paraná.
Pero en ese lote también sobresale un jugador histórico del negocio ferroviario: el grupo Roggio, con experiencia en operación de servicios y concesiones de infraestructura, lo que le otorga una ventaja comparativa en términos técnicos y operativos frente a otros competidores.
A estos jugadores se suman operadores logísticos y portuarios que buscan integrar verticalmente la cadena, desde la producción hasta la exportación. En ese esquema, el control —o la influencia— sobre la red ferroviaria permitiría reducir costos, mejorar la eficiencia del transporte y consolidar posiciones dominantes dentro del circuito exportador.

Grupo Roggio, Cargill, Bunge, Louis Dreyfus Company y Aceitera General Deheza, interesados en el ferrocarril.
El Belgrano Cargas, eje clave para conectar las economías regionales del norte con los puertos del litoral, se convierte así en un activo estratégico de alto valor. Su eventual privatización, mediante concesiones de largo plazo, forma parte de un proceso más amplio de reconfiguración del sistema ferroviario nacional.
Sin embargo, la nueva configuración del mapa de interesados también abre interrogantes. La fuerte presencia de empresas agroexportadoras —sumada a operadores históricos como Roggio— plantea dudas sobre el nivel de competencia real en la licitación y sobre el impacto que podría tener en la concentración del comercio exterior.
En este contexto, la salida de los capitales mexicanos no solo implica la pérdida de un actor internacional relevante, sino que también refuerza una tendencia: el avance de los mismos sectores que dominan los puertos sobre una infraestructura clave para el desarrollo económico del país. El futuro del Belgrano Cargas, en ese marco, comienza a definirse con protagonismo local y con intereses claramente alineados al negocio exportador.


























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