El nacimiento del «populismo de la IA» fractura al movimiento MAGA. Mientras el ala dura exige frenar el poder de las Big Tech, el nacionalismo cristiano se alinea con la próxima encíclica papal contra el avance digital descontrolado
Una nueva fractura política está emergiendo en el corazón del movimiento MAGA (Make America Great Again). Una coalición de más de 60 líderes conservadores, encabezada por el estratega político Steve Bannon, ha presentado una carta abierta dirigida al presidente Donald Trump para exigir un cambio radical en la política tecnológica de su segundo mandato, promoviendo la transformación del clásico lema «America First» (Estados Unidos Primero) hacia una nueva doctrina: «Humans First» (Los Humanos Primero).
El documento formaliza el nacimiento de lo que los analistas denominan «populismo de la IA», un movimiento que busca frenar el poder de las élites de Silicon Valley y de figuras de la propia administración Trump, como David Sacks —actual «zar de la IA y las criptomonedas»—, quienes defienden una desregulación total del sector.
Freno obligatorio a las grandes tecnológicas
La carta abierta es una respuesta directa a las filtraciones de medios como The New York Times y Axios, que sugieren que la Casa Blanca evalúa un decreto para obligar a realizar pruebas de seguridad gubernamentales a los modelos de inteligencia artificial más avanzados antes de su lanzamiento al público. Esta posible medida surge tras la reciente conmoción social provocada por la retirada del modelo Mythos, de la firma Anthropic.
Lejos de rechazar la tecnología, la coalición Humans First —presidida por Amy Kremer— aclara que no busca un apagón tecnológico, sino subordinar la innovación a la seguridad nacional. Los firmantes argumentan que los sistemas de IA de última generación representan riesgos críticos para:
»» La ciberseguridad y las infraestructuras del país.
»» La estabilidad de los mercados financieros.
»» La integridad del sistema electoral y las capacidades militares.
»Ninguna empresa privada debería tener la facultad unilateral de implementar tecnologías que puedan tener un impacto profundo en la seguridad nacional (…) No podemos confiar en que estas empresas se autorregulen», reza el manifiesto, comparando el control de la IA con la estricta regulación de la energía nuclear o la aviación.
Una alianza inédita: Populistas y Nacionalistas Cristianos
El trasfondo de esta iniciativa revela una profunda batalla cultural y religiosa. La firma del documento coincide estratégicamente con el anuncio de Magnifica Humanitas («Magnífica Humanidad»), la próxima encíclica del Papa León XIV —el primer pontífice estadounidense—, dedicada precisamente a los riesgos morales de la revolución digital.
La lista de firmantes de la carta refleja una fusión política inédita que promete tensionar las elecciones de mitad de mandato de 2026 y las presidenciales de 2028. El frente está compuesto por:
»» Ideólogos populistas de la base MAGA (como Bannon).
»» Organizaciones de seguridad tecnológica (como el Future of Life Institute).
»» Una sólida base del nacionalismo cristiano, representada por decenas de pastores evangélicos de estados clave como Texas y Florida.
Con este movimiento, el ala antiglobalista del conservadurismo estadounidense busca arrebatarle el control de la agenda tecnológica a los magnates de las Big Tech que apoyaron a Trump en 2024, convirtiendo la regulación de la IA en una bandera de protección moral, familiar y soberana. La pelota está ahora en el tejado de la Casa Blanca.

Steve Bannon y los nacionalistas cristianos pretenden formar una nueva coalición para transformar el movimiento MAGA
Al denunciar el dominio de las élites de Silicon Valley sobre el proceso de toma de decisiones y la ideología neorreaccionaria que muchas de ellas profesan –como Peter Thiel, el amigo de Javier Milei–, Bannon propone, en realidad, que el movimiento MAGA recupere el control del segundo mandato de Donald Trump.
El giro que ha dado el trumpismo no los satisface: llevado al poder por una coalición que reunía a la vez a los estadounidenses más pobres y a los más ricos, el ejercicio del poder presidencial se ha centrado en favorecer a estos últimos. El presidente declaró, por ejemplo, que no le preocupaba «ni siquiera un poquito» la situación de la economía estadounidense tras la guerra en Irán. Varios indicios apuntan a un creciente distanciamiento y enfado que se cristalizan ahora, en particular, en torno a la cuestión de la IA.

























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