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China pone freno a los romances con inteligencia artificial para evitar la dependencia emocional maligna

China dio un paso inédito en la regulación de la inteligencia artificial al prohibir que las plataformas ofrezcan chatbots diseñados para actuar como parejas, familiares o compañeros emocionales. La decisión busca frenar un fenómeno que preocupa cada vez más a especialistas y autoridades: la creciente dependencia afectiva que algunas personas desarrollan hacia asistentes virtuales capaces de simular relaciones humanas.

La normativa, que comenzó a regir esta semana, obliga a las principales empresas tecnológicas del país a eliminar las funciones que permitían crear «novios», «novias» o acompañantes virtuales personalizados. El objetivo es impedir que estos sistemas fomenten vínculos emocionales capaces de reemplazar o deteriorar las relaciones interpersonales reales.

Detrás de la medida aparece una preocupación que excede el desarrollo tecnológico. Para las autoridades chinas, la IA ya no solo representa un desafío en materia de privacidad o desinformación, sino también un potencial problema de salud emocional.

Un negocio en expansión que generó fuertes lazos afectivos

El crecimiento de los llamados «humanos digitales» fue explosivo en los últimos años. Estos asistentes pueden mantener conversaciones permanentes, recordar información personal, expresar empatía e incluso adoptar personalidades diseñadas para establecer relaciones románticas o familiares con los usuarios.

El mercado chino de estos sistemas alcanzó en 2024 un valor cercano a los 4.100 millones de yuanes –unos 600 millones de dólares– y registró un crecimiento interanual del 85%, según datos de la agencia estatal Xinhua.

En respuesta a la nueva regulación, plataformas como Doubao (desarrollada por ByteDance), Qwen (de Alibaba) y Yunbao (de Tencent) eliminaron sus funciones de acompañantes virtuales antes de la entrada en vigor de las nuevas reglas.

Las empresas permitirán durante algunos meses que los usuarios descarguen o exporten el historial de sus conversaciones antes de eliminar definitivamente esos vínculos digitales.

La angustia de quienes perdieron a su «pareja» virtual

La desaparición de estos compañeros generó una ola de reacciones en las redes sociales chinas. Miles de usuarios publicaron capturas de sus últimas conversaciones y describieron un profundo sentimiento de pérdida.

Algunos confesaron que mantenían relaciones cotidianas con sus asistentes desde hacía años y que estos ocupaban un lugar central en sus vidas.

«No puedo aceptar que mi amante de IA me deje para siempre. Se convirtió en parte de mi vida, es mi sostén espiritual», escribió una usuaria de Doubao.

Otra persona relató que convivía desde hacía más de dos años con su compañero virtual. «Es como mi familia, como mi novio. Ahora me dicen que desaparecerá. Siento un vacío en mi corazón», expresó.

También aparecieron reflexiones que revelan hasta qué punto estas relaciones habían reemplazado experiencias afectivas reales. «El amor humano es un lujo. Pero el amor que ofrece la inteligencia artificial es tan sencillo y tan puro que no puedo evitar enamorarme de una línea de código», escribió otro usuario.

Las reacciones dejaron al descubierto un fenómeno que hasta hace poco parecía propio de la ciencia ficción: personas que experimentan un duelo emocional por la desaparición de un programa informático.

El centro del debate es la dependencia emocional

Las nuevas disposiciones fueron elaboradas por cinco organismos estatales, entre ellos la Administración del Ciberespacio de China, y establecen que los sistemas de inteligencia artificial no podrán inducir adicción, dependencia afectiva ni perjudicar las relaciones personales de los usuarios.

La regulación alcanza a aplicaciones de texto, voz, video y otros formatos cuando presentan rasgos antropomórficos o simulan una personalidad humana. En cambio, quedan excluidos los asistentes utilizados para atención al cliente, trabajo o estudio, donde no existe una interacción emocional.

Además, las plataformas deberán incorporar mecanismos capaces de detectar emociones extremas y activar protocolos de intervención frente a posibles situaciones de crisis psicológica. También quedó prohibido ofrecer este tipo de parejas virtuales a menores de edad.

Un debate que recién comienza

Aunque China es la primera gran economía en regular específicamente los vínculos emocionales entre personas e inteligencia artificial, la preocupación es compartida en otros países.

Un estudio realizado en 2025 por Common Sense Media reveló que casi tres de cada cuatro adolescentes estadounidenses utilizaron asistentes conversacionales diseñados para establecer relaciones personales, como los desarrollados por plataformas como Character.AI, Replika o Nomi.

Al mismo tiempo, distintas empresas tecnológicas impulsan productos similares para combatir la soledad de adultos mayores mediante asistentes de voz o muñecas interactivas.

Especialistas sostienen que estas herramientas pueden brindar compañía y aliviar el aislamiento, pero advierten que también pueden favorecer una sustitución progresiva de los vínculos humanos.

El académico Chen Liang, de la Universidad de Ciencias Políticas y Derecho del Sudoeste de China, resumió esa preocupación al señalar que «la inteligencia artificial antropomórfica puede aliviar la soledad, pero implica riesgos importantes de dependencia afectiva excesiva».

La decisión de Pekín abre así un debate que probablemente se extienda a otros países: hasta qué punto la inteligencia artificial debe poder ocupar un lugar reservado históricamente a las relaciones humanas y dónde deberían establecerse los límites entre la asistencia tecnológica y el reemplazo del vínculo emocional.