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Rosario sale a medir la “economía invisible”: harán un censo de repartidores de apps

La Municipalidad de Rosario avanzará con un censo de repartidores de aplicaciones de delivery, en un intento por ponerle números —y reglas— a una actividad que creció fuerte en los últimos años, pero que sigue funcionando en gran medida en la informalidad.

El relevamiento apunta a conocer cuántos trabajadores hay, cómo son sus jornadas, qué ingresos perciben y en qué condiciones de seguridad desarrollan la actividad, con la idea de diseñar políticas públicas específicas para el sector.

El punto de partida no es menor: hoy no existen cifras oficiales, aunque distintas estimaciones indican que en Rosario podría haber alrededor de 9.000 repartidores activos, en un mercado atravesado por la precariedad y la competencia creciente.

El fenómeno responde, en gran parte, a la crisis económica. La caída del empleo formal empujó a miles de personas a las plataformas digitales, transformando el reparto en una salida laboral rápida pero inestable. A nivel nacional, se estima que más de un millón de personas trabajan en apps, entre repartidores y conductores.

En ese contexto, el municipio busca construir una “radiografía” del sector que permita intervenir en dos ejes clave:

  • Condiciones laborales, marcadas por ingresos variables y extensas jornadas
  • Seguridad, tanto vial como personal, en una actividad expuesta a accidentes y situaciones de riesgo

Además, el censo también apunta a abrir una discusión más amplia sobre el encuadre de estos trabajadores, que hoy se mueven en una zona gris entre la autonomía y la dependencia económica de las plataformas.

El trasfondo es claro: mientras las apps se consolidan como parte estructural de la economía urbana, el Estado todavía corre desde atrás para entender —y regular— un fenómeno que creció más rápido que cualquier marco legal.

Porque detrás de cada pedido hay una realidad cada vez más extendida: trabajo sin patrón visible, sin estadísticas claras y con derechos todavía en disputa.