Aunque el ritmo de los aumentos comenzó a desacelerarse por una mayor oferta de viviendas, acceder a un alquiler continúa siendo una de las principales dificultades para miles de familias rosarinas. El salario mínimo ya no alcanza para cubrir un monoambiente y las expensas siguen encareciendo el costo final de la vivienda
Encontrar un departamento en alquiler en Rosario dejó de ser el principal problema para muchos inquilinos. Hoy, la mayor dificultad pasa por poder pagarlo. El último informe del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (CESO) muestra que los valores de oferta continúan en alza y ubican el alquiler promedio de un departamento de tres ambientes en $650.000 mensuales, mientras que un dos ambientes ronda los $500.000 y un monoambiente alcanza los $380.000, sin contar expensas ni servicios.
Si bien el mercado muestra señales de mayor estabilidad respecto de años anteriores, el acceso a la vivienda sigue bajo fuerte presión. La mejora en la oferta de inmuebles disponibles no logró traducirse en una reducción de los precios, principalmente porque los ingresos de buena parte de los trabajadores y jubilados continúan perdiendo capacidad de compra.
Más departamentos disponibles, pero menos capacidad de pago
Uno de los datos más relevantes del relevamiento es que la oferta de viviendas en alquiler creció un 52% respecto de julio de 2025. Ese incremento permitió moderar el ritmo de los aumentos, que durante el último año se ubicaron en torno al 30% para los distintos tipos de departamentos.
Sin embargo, esa desaceleración no responde a una recuperación del mercado, sino a una demanda más débil. El informe advierte que cada vez más familias enfrentan dificultades para afrontar el pago mensual y crece la morosidad entre los inquilinos, un fenómeno que obliga a muchos propietarios a moderar las subas para evitar que las viviendas permanezcan desocupadas.
El peso del alquiler sobre los ingresos
La situación resulta especialmente compleja para quienes perciben los ingresos más bajos. El Salario Mínimo, Vital y Móvil, fijado en $372.400, ya no alcanza para cubrir siquiera el alquiler promedio de un monoambiente en Rosario. En el caso de los jubilados que cobran el haber mínimo, destinar casi ocho de cada diez pesos de su ingreso únicamente al alquiler refleja la creciente presión que ejerce el costo de la vivienda sobre la economía familiar.
A ese escenario deben sumarse las expensas, que representan en promedio un 16,7% adicional sobre el valor del alquiler. En muchos casos, el costo mensual de habitar un departamento supera ampliamente los valores publicados inicialmente en los avisos inmobiliarios.
Rosario frente a un mercado que cambió
La derogación de la Ley de Alquileres y el regreso de acuerdos entre privados modificaron la dinámica del mercado inmobiliario rosarino. Durante los últimos meses volvió a crecer la cantidad de inmuebles ofrecidos, especialmente en las zonas céntricas y los barrios con mayor demanda estudiantil, aunque la recuperación de la oferta no se tradujo en un alivio significativo para los inquilinos.
El encarecimiento del costo de vida y la pérdida del poder adquisitivo continúan condicionando las decisiones de quienes buscan mudarse, renovar contratos o independizarse. Para muchas familias, el alquiler se consolidó como el gasto fijo de mayor peso dentro del presupuesto mensual.
Un problema que seguirá en la agenda
La evolución de los alquileres seguirá siendo uno de los principales indicadores sociales y económicos de Rosario. Mientras la oferta parece estabilizarse, el desafío continúa siendo mejorar la capacidad de acceso a la vivienda en un contexto de ingresos todavía rezagados respecto del costo habitacional.
La combinación entre salarios que evolucionan lentamente, expensas en aumento y precios que permanecen elevados anticipa que el mercado inmobiliario continuará siendo un tema central para miles de rosarinos durante los próximos meses.

























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