La emblemática embarcación atraviesa una profunda restauración técnica en un astillero local para volver a estar en condiciones operativas. Será la primera nave de su tipo en el país impulsada íntegramente por biodiésel
El histórico Barco Ciudad de Rosario avanza a ritmo acelerado en su proceso de recuperación con una meta clara: volver a surcar el río Paraná el próximo 20 deJunio, para los festejos del Día de la Bandera, frente al Monumento. El proyecto, impulsado por sus nuevos propietarios, apunta a que la nave vuelva a ser protagonista en una de las fechas más significativas para la ciudad.
Actualmente, el buque se encuentra en una etapa clave de restauración integral en el astillero Fluvimar, ubicado en la zona de El Mangrullo, barrio Saladillo, donde ingresó a dique seco para someterse a una intervención técnica profunda. Los trabajos se concentran en garantizar condiciones óptimas de seguridad, navegabilidad y modernización, tras varios años de inactividad.
El desafío no es menor: cada área del barco está siendo revisada bajo estrictos estándares, con la supervisión de Prefectura Naval Argentina. Las tareas abarcan desde la reparación del casco —incluyendo correcciones estructurales y controles de estanqueidad— hasta la puesta a punto de sistemas clave como el fondeo, la propulsión y el gobierno de la nave.
Biodiésel para reducir emisiones
Uno de los aspectos más innovadores de esta nueva etapa es la reconversión energética. A partir de un acuerdo con la empresa Essential Energy Holding, tanto los motores principales como el generador eléctrico funcionarán exclusivamente con biodiésel, un combustible elaborado a partir de aceites reciclados de origen vegetal. Según estimaciones del proyecto, esta tecnología permitirá reducir al menos un 75% las emisiones contaminantes en comparación con el gasoil tradicional.
En paralelo, se incorporará equipamiento de navegación de última generación, como sistemas de posicionamiento AIS, plotter con cartas digitales y comunicaciones VHF, con el objetivo de adecuar la embarcación a los estándares actuales de seguridad marítima.
La iniciativa está a cargo de una sociedad de jóvenes empresarios rosarinos que adquirieron el barco tras décadas en manos de la familia Oficialdegui. Además de la puesta en valor técnica, el proyecto contempla un esquema de financiamiento con apoyo de empresas locales, en una apuesta por recuperar un ícono de la identidad ribereña.
Construido originalmente a partir de la reconversión de una embarcación brasileña, el Ciudad de Rosario inició sus operaciones en 1971 y se consolidó como una referencia del turismo fluvial en la región. Su regreso, si se concreta en la fecha prevista, no solo marcará su reaparición tras años de inactividad, sino que lo hará en un escenario cargado de simbolismo: el corazón del río y la ciudad, durante la principal celebración patria de Rosario.


























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