La planta queda al mínimo, con menos empleo y producción reducida: otro golpe a la industria local en medio de la apertura importadora y la caída del consumo
La crisis industrial suma un nuevo capítulo en Rosario: la histórica planta que produce para Electrolux dejará de fabricar heladeras desde mayo y pasará a abastecer el mercado con productos importados, en un cambio de modelo que impacta de lleno en el empleo y la producción local.
La decisión implica el fin de la llamada “línea de frío”, uno de los segmentos más emblemáticos de la fábrica, y se inscribe en un proceso de repliegue que la empresa ya venía ejecutando desde comienzos de año, cuando también discontinuó la fabricación de cocinas.
El resultado es una planta en retroceso: de los 750 trabajadores que llegó a tener, hoy quedan alrededor de 250, y las proyecciones indican que podrían reducirse a apenas 150 empleados una vez que se concrete el nuevo esquema operativo.
En ese contexto, la producción quedará limitada a freezers y lavarropas, mientras que el resto de los productos —incluidas las heladeras— serán traídos desde la red global de la compañía, principalmente desde Brasil y Asia.
El trasfondo combina varios factores: caída del consumo interno, aumento de costos locales y un escenario de mayor competencia de importados que reconfigura la estrategia de las multinacionales en el país.
Pero el impacto más visible es social. La reducción de personal —que ya se dio en etapas con retiros voluntarios y despidos— vuelve a poner en alerta a los trabajadores y al entramado industrial de la región, donde la línea blanca era uno de los sectores emblemáticos.
Así, la planta rosarina pasa de ser un polo productivo a un centro operativo mínimo, más orientado a la logística que a la fabricación, en una tendencia que ya se repite en otras industrias del país.
El dato de fondo es difícil de esquivar: mientras crece la importación, la producción local retrocede —y con ella, una parte clave del empleo industrial.


























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