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Tedeum con mensaje político: García Cuerva apuntó contra la polarización y el odio social

La ceremonia en la Catedral Metropolitana dejó bastante más que una postal institucional. En una homilía cargada de definiciones políticas y sociales, García Cuerva pidió “basta de arengar la división y la polarización” y cuestionó el clima de agresividad permanente que atraviesa tanto a la dirigencia como a las redes sociales. “Nos faltan dirigentes que se animen al diálogo y a la reconciliación”, planteó el arzobispo ante un Milei serio y prácticamente inmóvil durante todo el mensaje.

El arzobispo también habló de “terrorismo de las redes”, criticó las campañas de odio y alertó sobre una sociedad cada vez más individualista, donde “se está muriendo la fraternidad, la tolerancia y el respeto”. Sin mencionar directamente al gobierno, el mensaje fue leído como una fuerte interpelación al estilo político libertario, construido en buena parte sobre la confrontación permanente y la descalificación pública de opositores, periodistas y sectores sociales críticos.

Las repercusiones no tardaron en llegar. Mientras desde la Casa Rosada buscaron bajarle el tono y definieron la homilía como “crítica, pero componedora”, dirigentes libertarios salieron al cruce del arzobispo. El diputado Bertie Benegas Lynch lo acusó de “militar con sotana” y cuestionó que el mensaje ignorara “los logros del Gobierno”.

En paralelo, el discurso volvió a poner sobre la mesa el creciente malestar social frente al ajuste económico, los ataques en redes y la crisis de representación política. García Cuerva insistió en que “nadie se salva solo” y reclamó una dirigencia capaz de reconstruir lazos en una sociedad cada vez más golpeada por la desigualdad y el desencanto.