La salida a bolsa de SpaceX convirtió a Elon Musk en el primer billonario del planeta –con una fortuna superior al millón de millones de dólares– y consolidó un fenómeno más amplio: ocho de las diez empresas más valiosas del mundo pertenecen al universo tecnológico. De las petroleras y bancos que dominaron el siglo XX a los gigantes de la inteligencia artificial, los chips y los datos, el mapa del poder económico global cambió de manos

























