Empresarios locales aseguran que las ejecuciones fiscales se multiplicaron mientras caen las ventas y crecen los problemas para pagar salarios. La Cámara Argentina de Comercio también pidió frenar las medidas sobre pymes y advirtió que podrían empujar a muchas empresas al cierre. Siete de cada diez comercios rosarinos registraron una caída de ventas
La crisis que atraviesan comercios e industrias de Rosario sumó un nuevo frente de conflicto: el aumento de embargos y ejecuciones fiscales impulsadas por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (Arca). Desde la Federación Gremial del Comercio e Industria (Fecoi) advirtieron que las medidas se endurecieron en medio de la caída de la actividad económica y reclamaron un “alivio urgente” para evitar una profundización del deterioro del sector pyme.
Reclamo empresario por la presión fiscal
El presidente de Fecoi, Eduardo Maradona, aseguró que las cámaras empresarias habían solicitado previamente una flexibilización frente a las dificultades financieras que atraviesan comercios e industrias, pero denunció que la respuesta del organismo fue todavía más dura. “Contestaron duplicando o triplicando las medidas”, afirmó.
Según explicó, los embargos sobre cuentas bancarias y sobre cobros pendientes generan un efecto en cadena que paraliza la actividad cotidiana de muchas empresas. “Te vienen los cheques de vuelta, perdés credibilidad con los proveedores y no podés pagar salarios”, sostuvo.
El dirigente describió un escenario marcado por caída de ventas, falta de liquidez, restricciones financieras y serios problemas en la cadena de pagos. En ese contexto, alertó que muchas pymes empiezan a quedar atrapadas entre la baja del consumo y la presión impositiva.
La preocupación escaló a nivel nacional
El reclamo de Rosario encontró eco en la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), que elevó una carta formal al titular de Arca, Andrés Vázquez, con copia al ministro de Economía, Luis Caputo.
La entidad pidió frenar las medidas cautelares contra empresas en crisis y cuestionó especialmente los embargos sobre pagos que las firmas deben cobrar de sus clientes. Según advirtió, esa metodología puede “agravar su situación hasta un punto irreversible” e incluso empujar a las pymes más pequeñas hacia la marginalidad.
Aunque la CAC reconoció que Arca actúa dentro de sus facultades legales, consideró que el endurecimiento de las ejecuciones fiscales resulta “totalmente inoportuno” en el contexto actual.
En la nota, la entidad empresaria remarcó que las compañías atraviesan una combinación crítica de caída de ventas, reducción de márgenes de rentabilidad, incremento de costos, altas tasas de interés y dificultades de acceso al crédito.
Fuerte malestar con el rumbo económico
En Rosario, las críticas empresarias también apuntaron contra la política económica nacional. Maradona sostuvo que las pymes quedaron “fuera del radar” del gobierno de Javier Milei y remarcó que el ajuste económico fue absorbido casi exclusivamente por el sector privado.
“El ajuste brutal lo hicimos nosotros, no la política”, lanzó el dirigente, quien además cuestionó que la estrategia económica oficial esté concentrada en sectores como el agro, la minería y la energía, dejando de lado al comercio y la industria pyme.
También afirmó que la economía “va a dos velocidades”: mientras algunos indicadores macroeconómicos muestran mejoras, la situación cotidiana de las empresas sigue deteriorándose.
Caída de ventas y temor por el empleo
Maradona recordó que siete de cada diez comercios rosarinos registraron una caída de ventas durante abril, una cifra que encendió alarmas dentro del sector mercantil de la ciudad.
Para el dirigente, la combinación entre retracción del consumo, aumento de costos y presión fiscal ya empieza a traducirse en pérdida de puestos de trabajo. “Esto no es joda, es gente que se queda sin trabajo todos los días”, advirtió.
Ante este panorama, tanto Fecoi como la CAC reclamaron una flexibilización de los planes de pago y una política de acompañamiento para las empresas en crisis. El objetivo, sostienen, es evitar cierres, preservar empleos y permitir que las pymes puedan atravesar la recesión sin quedar fuera del sistema productivo.


























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